Hello ninas!!! Aki ichigo-chan..
OK hoy estoy en el trance de la escritura,
Asi es, en la semana subiré las conti de
everything is for you, itsumademo tegoshi.
Y tal ves a day in our life.
Pero por ahora les dejo este fic
que en verdad esta genial digo..
A mi me encanto, y como quiero que ustedes
tanbien lo disfruten aquí se los dejo…
así que adelante con el fic!!!!
Y no olviden comentar asi fomentan
a que la linda autora continúe la historia
Nota: este fic será publicado tal y como la autora original lo puso así que TODO el contenido. Como comentarios y cosas que ella puso se quedaran tal cual.
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Hi~~ minna :3
Tras esta pequeña pausa sin publicar nada (En mi pc tenía cuatro capítulos de un YamaJima muy lacrimógeno que esperaba acabar para publicar, pero bueno... Ahora toca esperar a saber si voy a poder volver a verlo alguna vez T.T y mi dos fics TakaChii que había dejado a los pocos capítulos por falta de inspiración, y mis oneshoots de InooDai, TakaDai, YamaChii, YabuHika y YabuTaro... que no había publicado por pura estupidez T.T * se va a un rincón a llorar* sin contar que ya habría subtitulado el making of de su nuevo single si lo tuviera... *se ahoga en su llanto*) este paréntesis ha sido demasiado largo xD como iba diciendo... Tras éso, vengo aquí con un pequeño fic que todavía no sé cuantos capítulos tendrá. El segundo está casi acabado, así que no tardaré mucho en ponerlo por aquí. (En éste no pasan muchas cosas, la verdad, pero en el segundo se empieza a ver más acción).
No pongo qué parejas saldrán porque se estropearía un poco el fic, si sois pacientes lo iréis descubriendo :3 Por cierto, esta vez no he hecho imagen porque no tengo como hacerlo T.T (lo que escribo y publico lo hago con mi Ipad, y el Ipad no tiene photoshop ;_;)
Ah, y he puesto de personajes algunos de los juniors (concretamente a Chino Aoi y Ootsuka Yuya, son adorableees~~) y los de B.I.Shadow :3 (Fuma y Kento)
Sin más, dejo de aburriros:
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Título : Kimi wo Mamoru Tame ni [Por Protegerte]
Longitud: 1/?? [En proceso]
Autora: Mika Teyuta.http://amaikanji.blogspot.com/
Advertencia: Este fic contiene incesto, sexo explícito, violaciones, vocabulario vulgar, y todo lo que la mente perturbada de Mika es capaz de producir, si no es de tu agrado o no te sientes cómoda leyendo, no lo hagas, puesto que no me responsabilizo de traumas psicológicos xD
Kimi wo mamoru tame ni
Capítulo 1
Anata no Gōmon Bokusu ni Hairimasu
[Entrando en tu Caja de Tormento]
Llegué a mi nuevo hogar, cargando únicamente con una mochila en la que cabían todas mis pertenencias. La directora del centro me enseñó cada una de las habitaciones que componían aquel horfanato, terminando con la mía, que compartiría con otros nueve chicos. Dejé mi mochila en la litera inferior que me correspondía, y me tumbé sobre el colchón, cerrando los ojos.
[...]
- Ryosuke, lo siento mucho. Sabes que no nos queda otra opción. - decía la que fue un día mi madre, con los ojos vidriados.
-Tranquila, Reiko, te prometo que no seguiré tu ejemplo en la vida.- dije tan fríamente como me permitió aquel tono.
No, jamás sería como ella. Jamás.
- Ryosuke... - lloriqueó.
- Deja de llorar, te saldrán arrugas y perderás clientes. - cogí mi mochila colgándomela del hombro.
- Adiós, hijo. - me cogió del rostro y besuqueó toda mi cara, dejándome marcas de ese excesivo pintalabios carmesí que le hacía tener aquel aspecto tan extravagante. - Te prometo que iré a buscarte.
- No hay necesiadad de mentiras, prefiero saber que a partir de ahora me cuidaré solo. - dije limpiándome con las mangas de mi chaqueta.
Agachó la cabeza.
- Adiós, Reiko. - nunca me referí a ella como debía, y ésto me daba un motivo más para no llamarle aquéllo que ya no era.
Toqué brevemente sus labios con los míos, un acto un tanto atípico en una relación madre/hijo pero usual e inocente en la nuestra desde que tenía memoria.
- ¡Sigo siendo tu madre, Ryosuke! - escuché antes de entrar en aquel coche.
Y sonreí. "No, tú ya no eres mi madre".
[...]
Los murmullos que provenían de la puerta me despertaron, maldito sueño ligero.
-¿Estará muerto? - dijo una voz.
- Baaaka, yo creo que está dormido - esa voz sonaba todavía más aniñada que la primera.
- Yukorin, Aoi-chan, ¿Qué hacéis aquí? - el dueño de ésa parecía acabar de llegar.
Me incorporé, restregándome los ojos ante la mirada curiosa de aquellos tres niños que me observaban desde la puerta.
- Hola, eres el nuevo, ¿Verdad? - me sonrió el mayor de ellos que acababa de descubrir a los pequeños espiándome, por su apariencia diría que tendría unos doce años. - Mi nombre es Morimoto Shintaro, ¿Cómo te llamas? - su sonrisa era cálida e inocente, de las que se contagian.
- Me llamo Ryosuke, Yamada Ryosuke.
- Oh, también tienes apellido.
- Así es.- asentí.
Él se limitó a sonreírme, sin preguntar.
- Yamada-kun, éstos son Aoi y Yûya, pero puedes llamarlos Aoi-chan y Yukorin, ¿Ne?- dijo llevando su mirada hacia los pequeños que asintieron.
La puerta se abrió de un golpe, estruendosamente, haciendo que nuestra atención se dirigiera hacia las dos personas que entraban por ella: Un chico alto y de cabellos claros, acompañado por uno de poca estatura que caminaba tras él cabizbajo.
- Hora de cenar, vayámonos. - me miró Shintaro.
En su expresión no había rastro alguno de esa sonrisa que antes le dulcificaba el rostro.
Cogió al pequeño Aoi-chan de la mano y posando la otra sobre la espalda de Yukorin les obligó a andar con rapidez, indicándome con la mirada que les siguiera.
Antes de salir mis ojos pudieron ver como la figura del chico mayor arrojaba al otro sobre la cama y de no ser porque Shintaro cerró la puerta ante mi mirada atónita creo que hubiera visto más de la cuenta.
- Oye, ¿Qué ha sido éso? - traté de alcanzar sus pasos tras quedarme parado frente a la puerta.
- No te acerques a ese chico. - dijo el pequeño Aoi-chan - Es malo.
Shintaro miró al menor con ternura, y luego dirigió su vista hacia mí.
- Hazle caso, ne, Yamada-kun. - sonrió antes de separarse de mí, para dirigirse a su mesa del comedor.
Me senté en la esquina desocupada de mi mesa correspondiente, la que me había dicho anteriormente la directora, pasando desapercibido por los chicos que se encontraban ahí sentados.
- Hoy tampoco está. - dijo uno de ellos mirando hacia el asiento vacío a su lado, el asiento que se encontraba frente a mí.
- ¿No has notado que últimamente siempre es a esta hora, Ryutaro?- le respondió el chico que se sentaba a mi izquierda.
- No, Fuma-kun, y tampoco es que me importe, pero me pregunto cómo lo soportará. - soltó despreocupadamente mientras una de sus manos aguantaba el peso de su mejilla.
Entonces vi a los que antes habían entrado en la habitación atravesar la puerta del comedor, y al parecer mis compañeros de mesa también, porque de repente el silencio se hizo presente. El más alto fue recibido con un entusiasmo y casi alboroto en forma de saludo por la mesa de atrás, que constaba de chicos mayores, mientras que el otro caminó con la mirada fija en el suelo hasta la nuéstra, y tomó asiento frente a mí.
Si mal no había deducido, sobre quien hablaban instantes atrás era él, ¿Cierto? Solía querer evitar entrometerme en asuntos ajenos, pero tenía que admitir que la curiosidad me carcomía. No llevaba ni medio día en este centro y ya estaba hurgando donde no debía, aunque pensándolo bien yo no había hecho nada más que escuchar y ver inevitablemente y por casualidad cosas que al parecer no debía.
La comida fue servida, y como esperaba, era asquerosa. Sencillamente no podía tragármela. Miraba a todos a mi alrededor comiendo y me planteaba seriamente cómo lo conseguían. Tampoco es que estuviera acostumbrado a alimentarme de la alta cocina, simplemente la comida que me hacía yo mismo con los escasos ingredientes que conseguía me resultaba mucho más apetecible.
- Oye, chico nuevo, si no comes te castigan. Sólo te aviso. - dijo el chico sentado a mi lado, al que antes habían llamado Fuma-kun, corroborando lo que había estado picando mi mente desde que llegué: No es que hubiese pasado desapercibido, de verdad me habían estado ignorando.
- ¿En serio?
Se carcajearon ante mi pregunta, aunque no entendí del todo qué gracia tenía. Pude ver que aquel chico sentado frente a mí no se reía, ni siquiera había llegado a escucharlo; estaba inmerso en su mundo interior, revolviendo con la cuchara lo que fuera esa cosa verde radiactiva que componía nuestra cena, de vez en cuando se llevaba algo de ésta a la boca, pero su expresión ensimismada no variaba.
- Ey, nuevo, me caes bien,- dijo ese tal Ryutaro todavía con dejes de la risa - ¿Cómo decías que te llamabas?
- Yamada Ryosuke.
- Bien, yo soy Ryutaro.
En cuanto me presentaba a los demás que compartirían habitación conmigo a parte de mesa, observé que aquel chico no levantó la vista en ningún momento, no cambió de expresión, y ya no quedaba decir que su voz seguía siendo un misterio para mí.
Comimos y nos dirigimos a nuestras habitaciones puesto que a las nueve había que estar en la cama, aunque al parecer ésa no era la costumbre que tenían mis compañeros, ya que después de cambiar sus ropas por los pijamas cada uno buscó una manera distinta de pasar el rato, haciendo de todo, menos dormir.
El grupo de chicos con el que había hablado en la cena estaba entre los que se sentaron en círculo próximos a mi cama para jugar a las cartas.
- Oye, nuevo, lo siento no recuerdo tu nombre. - dijo ese chico llamado Kento dirigiendo su vista hacia mi figura tumbada en la cama que les miraba.
- Yamada Ryosuke.- dije medio adormilado.
- Éso. Yamada, ven a jugar con nosotros. - me sonrió.
- Éso, ven. - se volteó Ryutaro para mirarme.
Reí al ver como el que se sentaba junto a Ryutaro trataba de verle las cartas aprovechando que éste estaba volteado, Ryutaro se percató y le dio un golpe en la cabeza.
- ¿Por qué te has reído? Lo hubiese conseguido... - se quejaba entre las risas de todos Fuma-kun.
- Muy bien, Yamada. - me levantó el pulgar agradeciéndomelo. - Venga, ven, no te quedes ahí parado.
Accedí, al fin y al cabo una partida no me haría mal. Mientras jugábamos aquella pregunta no hacía más que estorbar en mi mente.
- Ne...- decidí de una vez por todas preguntarlo, fingiendo concentrarme en ordenar las cartas que tenía en mano - Ese chico... El que estaba con el mayor... ¿Qué ocurre exactamente con él?
De repente todas las expresiones se volvieron iguales: Serias y congeladas.
"Bien, Ryosuke, has metido la pata".
Los demás chicos de la habitación que antes habían estado hablando, otros leyendo, jugando y cosas por el estilo, de repente volcaron su atención en nuestro grupo, o más bien..., en mí, y la ola de murmullos fue disipándose hasta que se apagó al final del silencio.
- Ese chico... es mejor que tan sólo no te acerques a él, a ninguno de los dos. - dijo Ryutaro.
- ¿Por qué?
Ya dos personas me habían dicho cosas similares, empezaba a ser muy raro.
- Chinen Yuri...- comenzó a explicarme.
- O el conejito de Takaki... - sonó de fondo una voz, acompañada de unas risitas que fueron seguidas por más.
Ryutaro suspiró y me miró sonriendo amargamente.
Entonces, antes que acabara lo que había empezado a decir, escuchamos el chirrido oxidado de las bisagras metálicas de aquella puerta al abrirse.
- Nii-chan...- dijo Shintaro entrando en nuestra habitación a paso lento.
Llevé mi mirada hacia donde su vista se dirigía, sorprendiéndome con el descubrimiento.
- ¿Qué pasa, Shin-chan? - dijo Ryutaro levantándose.
- No puedo dormir. - Shintaro caminó hasta acurrucarse en el pecho de su hermano, quien lo abrazó protectoramente.
- ¿Otra vez la pesadilla? - pienso que ésto lo dijo tan bajito en su oído para que nadie más lo escuchara, sin embargo no pude evitar que llegase a mis oídos.
Shintaro asintió todavía envuelto en sus brazos.
- Bien, chicos, a la cama. - anunció Ryutaro caminando hacia el interruptor al lado de la puerta.
- Buenas noches, Yamada-kun. - me sonrió el pequeño mientras subía a la litera superior a la mía, que parecía ser la de Ryutaro.
Se escucharon bastantes quejidos y protestas de parte de los chicos tras haber Ryutaro apagado la luz.
- A callar, mi adorable hermanito no puede dormir, así que os aguantáis. - dejó que las risas inundaran la oscuridad de la habitación mientras subía a su cama.
- Buenas noches. - se escuchó la voz aniñada de Shintaro.
- Buenas noches, Shin-chan. - dijeron a desfase todas aquellas voces desordenadas que se esparcían por la habitación antes de que el silencio tomara cuenta de cada rincón.
Sentía la somnolencia invadir mi cuerpo, convirtiéndolo en una masa pesada y morosa, adentrándome en esas proyecciones incoherentes que atravesaban mi mente y constituían el principio de un sueño más.
- Ah... Nii-chan...
Y a pesar de todo aquella ténue voz consiguió hacer que abriera mis ojos de sobremanera.
- Shintaro...- escuché otro susurro.
Me incorporé en la cama tratando de asimilar lo que acababa de escuchar.
- Nii-chan... no, ¡Detente...! ah...
Vale, no me hacía falta tener la experiencia que me habían dado estos dieciséis años escuchando todo tipo de sonidos obscenos, para asegurar que éso que con dificultades llegaba a mis oídos no era de naturaleza casta.
Volví a tumbarme lentamente y por más que cerré los ojos, mis oídos no podían dejar de escuchar los movimientos de las sábanas, ese sonido característico de los labios al separarse; al entrelazar un beso, sus profundos suspiros..., Hasta que noté un ruido brusco, como si se hubiesen separado repentinamente.
-Perdóname Shin-chan... no volverá a pasar.
Bajó por las escaleras de nuestra litera, y vi cómo abría la puerta para marcharase.
- ¡Nii-chan...! - exclamó en tono débil saliendo casi de inmediato tras él.
Mi mente todavía trataba de procesar esa embarazosa información, que una vez más había captado por la más terrible de las casualidades, cuando interrumpieron mis pensamientos.
- Ya están otra vez con lo mismo. - bufó la voz de Kento proveniente del fondo derecho de la habitación.
- La culpa la tiene Shin-chan, si sabe que su hermano no puede resistirse que no venga a dormir con él.- sonó esta vez ótra que todavía no lograba distinguir, más cercana a mí.
- Sí, pero yo creo que lo hace a propósito, ¿Verdad? - dijo una tercera voz.
- Más que a propósito lo utiliza como excusa.
A partir de ahí cada vez más voces fueron agregándose a aquella conversación que aturdió mi mente, la cual se esforzaba en engullir todo aquéllo de golpe.
Aquella noche no había dormido muy bien, me costaba dormir en una cama nueva, sentía en falta el olor a perfume femenino de Reiko que inundaba toda aquella casa, sus manos acariciando mi rostro antes de irse a trabajar, el calor de su cuerpo al llegar por la mañana, la sensación de estar en aquel minúsculo apartamento al que llamábamos hogar.
" Reiko... Ahora que no estás pienso que hubiera estado bien haberte llamado, al menos una vez, 'Oka-san' ".
Sacudí la cabeza. No se merecía mi nostalgia. A partir de ese momento tendría que acostumbrarme, al fin y al cabo había decidido enfrentar esa realidad con sensatez. Me quedé unos instantes observando cómo la luz del alba entraba por la ventana y supuse que todavía era temprano ya que no nos habían venido a despertar, sin embargo me levanté, descubriendo que ni Ryutaro ni su hermano pequeño habían pasado la noche en su cama. Arrastré casi literalmente mi cuerpo por los pasillos hasta encontrarme con los baños. Y allí vi a ese chico...
Aunque el nerviosismo invadió sin razón alguna mi cuerpo, no dudé en aproximarme a una de las piletas que se extendían en toda la longitud de la pared de aquel cuarto, alejándome apenas por dos de éstas. Por mera curiosidad me volteé hacia él, y aquéllo que vi congeló mi mirada al instante: Cabizbajo cómo ya casi me había acostumbrado a verle, se encontraba cepillándose los dientes. Todo sería normal si no sujetáse una barra de jabón en la mano en la cual pasaba repetidas veces el cepillo para luego llevárselo a la boca, mientras sus sollozos inundaban cada rincón de aquel espacioso cuarto de baños y veía las lágrimas caer por sus mejillas, que en aquel ángulo era lo único que su flequillo no llegaba a ocultar.
- ¿Qu... Qué haces?- dije sorprendido, quitándole de inmediato el cepillo de dientes de sus manos.
Súbditamente su mirada se alzó hasta la mía, al parecer no se había percatado de mi presencia. Sentí mi interior quebrarse en diminutos pedazos ante aquellos ojos rojos, lacrimosos, hinchados, llenos de una angustia silenciosa.
Intentó quitármelo de las manos, sin embargo lo alcé en el aire, obligándole a elevarse sobre sus puntillas aunque igualmente no fuera capaz de alcanzarlo.
- ¿Cómo puedes estar lavándote los dientes con jabón? ¿No sabe amargo? - se rindió y se volteó de nuevo hacia la pileta, enjuagándose la boca.- Vaya, hay gente que está realmente obsesionada con la higiene. - reí pero ignoró esa broma de tan mal gusto. - Si no tienes pasta de dientes puedo dejártela - seguí intentando suavizar el ambiente, pero volvió a ignorarme y bajé la mano que le extendía mi pasta.
Tras apoyar sus manos sobre la pileta y respirar hondo, secándose las lágrimas con la manga de su pijama, se volteó y tal como me había imaginado, no se hizo de esperar ni dos pasos: Sus piernas temblaron y de no ser por la rapidez en la que le cogí, sus rodillas hubiesen impactado directamente contra el suelo.
- Suéltame...
Bonita palabra para ser la primera que me dirigía.
- Te caerás.
- ¡Me da igual! ¡No me toques! - intentó zafarse de mi agarre, consiguiendo resultados contrarios. - No me toques... - salió de sus labios como un débil plañido.
- ¿Sabes? Eres más extraño de lo que imaginaba, Chinen Yuri.
- Veo que ya te han hablado de mí, más razón para que sepas que no es bueno relacionarse conmigo... - su voz carecía de intensidad, de tonalidad; era totalmente flemática.
¿Eh...? En ese momento deseé que me hubiesen terminado de explicar lo que ocurría con este chico.
- No lo han hecho, pero ahora lo que importa no es éso, ¿Qué te ha ocurrido? deberías tumbarte para descansar.
- Sólo déjame en paz, ¿Quieres?
- No, no quiero. - empezaba a molestarme el que me diese órdenes. - Y no creo que estés en condiciones de negarte a mi ayuda.
- Eres más terco de lo que imaginaba, Yamada Ryosuke. - sonreí ante ese comentario, aunque él mantuviese su mirada ausente como hasta ese momento. - Sólo hasta llegar a mi habitación, y luego te marchas.
- De acuerdo. - dije ya más satisfecho.
Llegué al cuarto después de dejar a Chinen en el suyo, al parecer ya habían venido a levantarles, pues la mitad de los chicos estaban ya despiertos, y entre ellos, Ryutaro. Era extraño pero no lograba mirarle, más bien no sabía cómo hacerlo después de lo escuchado ayer.
Me acerqué a mi cama tratando de actuar normalmente.
- Buenos días. - me sonrió.
- Buenas días. - dije y por alguna razón me sentí aliviado.
Ya en el comedor, el desayuno fue servido. Por suerte era comestible. Esperé a que Chinen llegara pero no apareció, sin embargo ese chico... - Takaki, creo - sí estaba allí, lo cual me extrañó, puesto que cuando uno de ellos no estaba, el otro tampoco.
- ¿No vendrá a desayunar? - pregunté tratando de que sonara a comentario insustancial.
- No, nunca viene. - respondió Fuma-kun llevándose su rebanada de pan a la boca.
- Hum... - murmuré pensativo.
Pensándolo bien; si no podía dar dos pasos, se le haría difícil llegar hasta aquí.
Al terminar mi desayuno caminé en dirección a su habitación, me preocupaba el estado de aquel extraño chico, tal vez debería haber traído algo de comida conmigo, aunque ahora ya era tarde; sin apenas percatarme de ello ya me encontraba frente a la puerta del cuarto de Chinen, que era la siguiente a la mía.
- Te he dicho que no lo quiero, Shintaro.
- Vale, pero te lo dejaré aquí, ¿Ne?
Incliné mi cabeza hasta ver por la abertura de la puerta a Shintaro dejando en el suelo, junto a la cama de Chinen, una bandeja que parecía componerse por lo servido esta mañana. Me incorporé pero no me dio tiempo apartarme, cuando Shintaro abrió la puerta vi la sorpresa escrita en su rostro, que después pasó a convertirse en una de sus afables sonrisas.
- ¿Qué tal ha sido tu primera noche aquí, Yamada-kun? - ignoró que acababa de descubrirme espiándoles.
Caminamos hablando de cosas triviales, creo que nos dirigíamos hacia la entrada del patio trasero, donde había un pequeño espacio abierto con unos cuántos árboles y plantas, o como la directora lo había llamado: " El jardín del centro ".
- ¡Nii-chan! - dijo nada más divisar a su hermano junto a su, como ya había comprobado, grupo de amigos habitual.
Y a la mitad del recorrido detuvo sus apresurados pasos para volver hacia donde me encontraba.
- Ne, no comentes con mi hermano lo de Chinen-kun, ¿Vale? - me extendió el dedo meñique.
- De acuerdo. - sonreí, aún sin comprender muy bien sus razones, y sólo lo enlacé con el mío.
Caminaba de vuelta a mi habitación cuando una figura me llamó la atención, sí; era ese tal Takaki, acompañado por otros cuatro chicos. A pesar de que eran considerablemente atractivos y que caminaban charlando y riendo como cualquiera, a su alrededor se dispersaba un aura extraña, una que advertía no acercárseles, y al parecer no era imaginación mía, porque los chicos que pasaban a su lado tomaban cierta distancia, incluso fijaban su vista en el suelo.
Cada vez estaban más cerca, y tomando ejemplo, hice lo mismo que los demás.
- Eh, Kota, mira. - escuché que hablaba Takaki.
- ¿Es el nuevo? No está mal. - le respondió éste, haciendo que mi piel se erizase.
Pasé por ellos, sin decir palabra alguna lo más rápido que me permitió aquel ritmo.
Llevaba dos días sin ver a Chinen y no sé muy bien por qué pero me preocupaba. Dejé el manga que tenía entre manos para dirigirme al comedor. La cena había llegado con rapidez mientras leía.
Me senté en la mesa y mis compañeros fueron llegando paulatinamente, hasta que vi su pequeña figura atravesar la puerta sin prisas y mi rostro se iluminó.
- Hola, Chinen.
Maldigo el día en que se me ocurrió la estúpida idea de saludarlo. Escuché cómo toda mi mesa retuvo el aire de forma bastante sonora, escandalizados. Vi como Chinen, todavía congelado de pie, fruncía el seño desconcertado. La mesa de atrás tuvo una reacción similar, ya que el silencio la invadió de inmediato. Entonces, poco a poco las voces fueron apagándose y aquel comedor, con más de ochenta chicos, quedó sumido en un silencio inhumano.
Mi corazón empezó a palpitar considerablemente, ¡Genial! No sé que había hecho, pero había metido la pata hasta el fondo.
Chinen se sentó en su asiento, concentrando su mirada en la cena, como si palabra alguna hubiese alcanzado sus oídos y poco a poco volvió a oírse un leve murmullo que creció gradualmente hasta convertirse en el manto ruidoso que normalmente se extendía por el comedor.
- Pero, ¿Cómo se te ocurre? - rió un admirado Ryutaro, mientras se quitaba la camiseta.
- No sé, nunca pensé que un simple "hola" armaría todo éso, ¿Qué os pasa a todos?
- ¿Que qué nos pasa a todos? - intevino Kento. - ¡Es el conejito de Takaki, Yamada-kun!
- ¡No sé a qué os referís con éso! - repliqué.
- Hi, minna~~- interrumpió una voz dulce entrando en nuestra habitación.
- Hi, Shin-chan. - respondimos todos desorganizadamente, no había tardado mucho en acostumbrarme a ese hábito.
Shintaro se acercó a su hermano todavía con el pecho al descubierto y agarrándose de su cintura se puso de puntillas para alcanzar con sus labios su mejilla.
- Oyasumi, Nii-chan. - dijo.
- Oyasumi. - respondió mientras el pequeño mantenía el agarre, para después soltarse y voltearse, abandonando nuestro cuarto. - Miierda... - esuché cómo bufaba, apoyándose en una de los barras que actuaban como peldaños para aquella escalera que subía a la litera superior, y su mirada se concentraba en la puerta en la que instantes atrás había atravesado su hermano. - No me mires así. - de repente su vista se fijó en la mía.
Salí de aquel trance temporal de un salto, no me había dado cuenta que le estaba mirando tan fijamente.
- No soy tan monstruoso como parece, ¿Sabes?
- ¿Monstruoso? - reí con nerviosismo. - yo no pienso éso.
- ¿De veras? - sonrió y se puso la camisa del pijama - Lo que pasa es que... - tras haberse quedado segundos rebuscando en su mente alguna palabra, suspiró. - Sí, soy tan monstruoso como parece. - llegó a la conclusión.
- ¡Ryutaro! - de la nada Kento le cogió del cuello y empezó a restregar sus nudillos en la cabeza del chico, que no hacía más que quejarse.
Me sorprendí ante un acto tan súbito y justo cuando pretendía tomármelo como una salvajada de adolescentes más, mis ojos se encontraron con los de Kento. En su expresión estaba escrito una clara advertencia de "tema delicado".
Apreté los labios y asentí ligeramente, en señal de haberlo captado, él suspiró en una sonrisa y dejó a Ryutaro incorporarse aunque manteniéndolo preso.
- ¿Eres subnormal? ¡Te haré comprobar lo que duele! - salió corriendo tras él entre risas.
Los tres últimos días habían sido tranquilos, empezaba a acostumbrarme a aquel ambiente. La cama seguía siendo incómoda pero empezaba a sospechar que no era cosa mía, sino de la antigúedad del colchón. Me levanté, como ya había creado costumbre, antes que mis compañeros, y tras asearme me encaminé de nuevo hacia mi cuarto, pero antes de entrar algo me detuvo: Escuché un ruido metálico rebotar contra el suelo. Fruncí el seño desconcertado, desviando mis pasos hacia el comedor, de donde parecía provenir.
Y al pararme frente a la entrada que carecía de puerta vi a Chinen, agachándose en el suelo para recoger el cuchillo que al parecer se le había caído. Y seguidamente, tras chasquear con fastidio la lengua, se incorporó. Pasó su mirada por la mía y tras percatarse de lo que acababa de ver la volvió atrás con rapidez.
- ¿Qué haces aquí? - se desplazó hasta la mesa donde había una manzana a medio cortar.
Ya era capaz de suponer cómo se produjo el ruido.
- Sólo quería saber qué había sido éso, ¿Siempre eres así de simpático? - solté con sarcasmo.
Me ignoró, terminando de cortar aquella pieza de fruta. Tomé asiento frente a él, por alguna razón no me apetecía irme.
- ¿Por qué te sientas? Vete. - soltó antes de morder un trozo cortado de manzana.
- Así que comes aquí cada mañana antes que todos...
- ¿Y? - añadió con indiferencia.
- Que ahora comprendo por qué nunca estás en los desayunos.
- ¿Quieres que te dé un premio por ello? - recalcó cuánto le interesaba mi conversación. - En serio, vete.
- ¿Por qué debería? Me pareces interesante.
- Interesante, ¿Eh? Creo que eres el único que lo piensa. - bebió un sorbo del vaso de agua que descansaba sobre la mesa.
Entonces escuchamos unos pasos acercarse, y unas voces cada vez más claras. Vi cómo Chinen paraba cualquier signo de movimiento, tensando todo su cuerpo, incluso aguantando la respiración. Se concentró tan minuciosamente en el sonido que caminaba hacia nosotros que sus ojos se quedaron clavados en el plato, y el pedazo de fruta a medio morder en su boca. Observé con extrañeza cómo su mirada con lentitud se alzaba hacia la puerta, una mirada que tenía el temor escrito en ella.
Esa persona que a través de la puerta vimos pasar por el pasillo, junto a sus compañías habituales, retrocedió unos pasos comprobando con la mirada aquéllo que había visto. Les dijo unas palabras rápidas a los otros cuatro, quienes siguieron su anterior camino, para luego cambiar el sentido de su dirección hacia nosotros.
- Hola, conejito. - dijo Takaki acercándose al rostro del menor, y tras cogerle del mentón e introducirse aquel trozo de manzana que sobresalía de su boca, se aseguró de rozar los labios del tembloroso chico antes de morder la fruta y tomar distancia.
Se incorporó, apoyándose en la mesa de cara a Chinen, de forma que yo veía su espalda. Miró sobre su hombro mi figura y sonrió de lado.
- Vaya, aquí tenemos al chico nuevo. - dijo volteándose. - ¿No eres tú el mismo imbécil que le saludó hará unos días? - soltó una carcajada.
Abrí la boca para decir algo, sin embargo una mirada implorante hizo que me detuviera, ¿Por qué los ojos de Chinen frenaron mis palabras?
- ¿Cómo se llama? - le preguntó a Chinen.
¿Acaso pensaba que no tenía boca para decírselo yo?
- Yam... Yamada... Ryosuke.
Su voz hacía altibajos sin sentido, y pude observar que en ningún momento miraba a aquel chico a la cara, no por indiferencia, - como hacía conmigo - sino por puro miedo.
- Bueno, Yamada, nosotros nos vamos. - dijo con una sonrisa en los labios.
- ¿Eh? - alzó el rostro Chinen inmediatamente.
- Levanta el culo de la silla y vámonos. - repitió Takaki cambiando su expresión mientras vocalizaba con excesividad, dándole a esa oración un tono autoritario.
Aquel semblante que ahora sí concordaba con su aura me erizaban la piel.
- No..., yo..., todavía no he terminado de comer. - Chinen buscó un punto en la mesa en el cual posar su vista, sin embargo ninguno de ellos parecía darle el valor suficiente.
- ¿Qué has dicho?
Chinen le miró, como intentando rectificar sus palabras con la mente.
- Vale. - la expresión de Takaki volvió a cambiar a aquella sonrisa que, me atrevería a decir, ahora causaba el mismo temor que su anterior expresión - Buen provecho. - se volteó con un giro seco, y su figura desapareció por la puerta en cuestión de segundos.
Chinen retuvo el aire en sus pulmones, horrorizado. Cogió su vaso y el temblor en sus manos era tal que el agua dentro de ésta se revolvía exageradamente, a punto de caerse. Cerró los ojos fuertemente mientras tragaba aquella agua, provocando que las lágrimas acumuladas en éstos cayeran por sus mejillas.
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Ne ne ne~~~~ ¿Qué os ha parecido?
Comentad onegai >.<
capitulo V
Me miras con una amplia sonrisa en el rostro satisfecho de ti, pero aun así no dejas de embestir al que tienes debajo, veo como él intenta que lo sueltes y me mira avergonzado cubriéndose el rostro, yo me bloqueo por completo a tal grado de quedarme viendo como lo haces con aquel sin moverme de mi sitio, unas embestidas mas y escucho el gemido sonoro de tu amante aferrándose contra tu cuerpo besándote en los labios con pasión ya importándole poco que los este mirando, pero tú de inmediato lo sueltas y te sales de él sin siquiera mirarlo y le dices que se largue –“valla es típico de ti hacer eso”- pienso mientras te vas acercando a mí, el joven pasa a mi lado corriendo saliendo de la habitación y perdiéndose entre los pasillos.
- Te divertiste en mi ausencia – te digo con sarcasmo intentando ser fuerte.
- Solo un poco, pero ya extrañaba a mi juguete favorito- me dices delineando mi labios, yo aparto tu mano de mi boca sintiendo repulsión de que me toques.
- ¡Ohhh! que bueno por ti- te digo mirando el lugar donde hace unas horas estaba durmiendo plácidamente y que a hora me daba asco.
- Ya está la cena- oigo decir a una de las mucamas - pasen al comedor – dice haciendo una reverencia, pero antes de que se vaya la detengo.
- Arregla uno de los cuartos de huéspedes dormiré ahí, ahhh…. y quema el colchón y las sabanas de mi cama, quiero uno nuevo- y sin más salgo de la habitación, de verdad que sigo choqueado paso a tu lado sin mirarte y sé que estas sorprendido de mi actitud pues no objetas ninguna de mis órdenes.
Entro al comedor y me siento donde es costumbre, me quedo mirando el frutero que tengo en frente pero sin verlo exactamente mí mete esta divagando en un universo paralelo.
Escucho la puerta abrirse y entras ya cambiado sentándote enfrente de mí.
- ¿Y como estuvo tu día?- me preguntas justo cuando entran con la cena.
- Muy bien – te contesto cortante mirando como te servían el platillo.
- Y que hiciste durante tanto tiempo-alcé la mirada para mirarte, pude percibir en tu manera de preguntar un cierto dejo de curiosidad y miedo, así que sonreí alegre.
- Estuve en la mansión de alado – te respondí sintiendo mas confianza en mí.
- Y que estabas haciendo allá- sigues con el interrogatorio y sonrió pues te estoy guiando sin que tu lo sepas hasta el infierno.
- Visité a un amigo tuyo-
- Amigo mío… yo no tengo amigos- me contestas con ironía.
- Bueno que mas da sí es tu amigo o no, lo interesante es que la pasamos genial- sonrío con malicia al ver como tu rostro parece contorsionarse.
¡Así…! ¡Y que hicieron!-
- Nada interesante…- me miras con incrédulo ante mi respuesta corta y eso me satisface mucho - bueno nada que no haya hecho antes- hablo mientras una sonrisa aparece en mi rostro y hago una pantomima de que algo escurre por mí boca.
Captaste muy bien el mensaje pues el color de tu rostro se vuelve escarlata y noto como afianzas con más fuerza el cubierto que tienes en la mano, sabes que no puedes hacer nada hasta que te cerciores de que lo que digo es verdad así que yo continuo picándote el orgullo.
- ¡ohh!.. pero que desconsiderado soy- finjo una pena que no siento – no te he dicho con quien estuve -
Se escucha el timbre de la puerta, una de las sirvientas sale del comedor para abrir y yo sigo con mi relato.
- Sho es un excelente anfitrión me trato muy bien y no solo lo digo por la hospitalidad sino que brinda un servicio completo- te miro pero no hay expresión alguna en tu rostro, parece que ya no me crees. Ya no se que decir parece que soy muy malo mintiendo.
Después de un silencio incomodo entra la sirvienta trayendo un paquete en las manos y acercándose a mí me entrega una bolsa-
- Dice el señorito…- y la chica te mira temiendo que le haga algo en cuanto diga el nombre- sho sakurai que lo disculpe, que no se dio cuenta que había olvidado su… ropa – garraspo la chica ante la ultima frase – esto no pudo ser mejor ahora no te cabra duda de que estuve con él, sonrió irónico y le doy las gracias, regreso la mirada buscándote pero ya no estas ahí, te busco por toda la habitación y te encuentro a escasos centímetros de mí me levantas del asiento como aun muñeco y sosteniéndome prácticamente sobre el aire me hiciste una pregunta.
- ¿De quien es esta ropa?- rió descaradamente ante tu pregunta.
- Pues de quien va a ser, es de sho, él me la presto – no dices nada y me votas aun lado saliendo como alma que lleva el diablo, salgo detrás de ti pues no se que es lo que vayas a hacer, cruzas la puerta principal sumergiéndote en la lluvia importándote poco como vas vestido, corro hacia ti y frenándote me pongo enfrente.
- A donde vas- es lo único que pude preguntarte, alzas la mirada y tus ojos están rojos, no se si es porque estas llorando o es a causa de la fuerte lluvia-
- Voy a darle su merecido a ese estúpido- sales corriendo dejándome sin reaccionar e igual que tu salgo detrás de ti, la lluvia comienza a hacerse mas fuerte y mas dolorosa.
- ¡Estas loco!- te grito pero no me haces caso, siento miedo pues si sucede algo será mí culpa.
Llego pocos segundos detrás de ti y ya estas ante la puerta hablando con sho, corro hacia ti cuando veo que le propinas un golpeen el rostro, él se tambalea peligrosamente pero te regresa el golpe en el estómago, caes de rodillas mientras yo intento frenarlos pero ninguno parece querer hacerme caso.
Te levantas nuevamente al tiempo que lanzas otro golpe, sho te responde de igual forma pero tu lo esquivas, la servidumbre de la casa de sho llega de inmediato intentando socorrerlo pero el los frena alegando que es entre ellos dos –
- No digas idioteces- le grito y parece que hasta ese momento se dieron cuenta de mi presencia.
Te aprovechas de eso y te abalanzas sobre de él cayendo los dos al suelo, comienzas a golpearlo sin cesar descargando toda tu ira, él logra posicionar sus pies sobre tu estomago y utilizándolos como trampolín te avienta unos centímetros, ambos se levantan rápidamente, yo no se que hacer estoy estático sin saber a quien ayudar.
- Dejen de pelear- grito con todas mis fuerzas pero no me hacen caso y siguen agrediéndose mutuamente, solo veo ir y venir golpes sin que pueda hacer nada, tu rostro esta sangrando al igual que el de sho y sus movimientos cada vez son mas torpes, pienso que ya todo va a acabar y corro hacia ti, juntas todas las fuerzas que te quedan para dar el ultimo golpe y justo en ese momento me interpongo entre ustedes no puedes detenerte y estrellas tu puño contra mi cara.
Recibo el golpe justo entre mi ojo y mi pómulo y tal es la fuerza del impacto que me giras por completo cayendo boca abajo, es un dolor lacerante el que recorre mi cabeza, de inmediato comienza a punzarme mi rostro.
Escucho tu voz gritar mi nombre, pero esta tan distante que me cuesta concéntrame, la lluvia comienza a entrar por mi oído y por mi nariz pero mis fuerzas se han ido no puedo ni levantarme mi vista comienza a nublarse tanto por el dolor como por la lluvia.
Comienzo a llorar por los sentimientos reprimidos - “como quisiera que volviéramos el tiempo a tras cuando te conocí y eras distinto conmigo, al momento en que me enamore de ti” - y de momento no hay nada mas, todo es tranquilidad….
La mirada de ryutaro se concentraba en la pelota de beisbol
Y cuando esta hizo contacto con el bate. el chico corrió pero
La presencia de aya lo distrajo por completo y sin poder detenerse choco contra yuma
Quien solo estaba observando el juego, al caer al piso su brazo se lastimo un poco
Ryutaro se intento poner de pie a toda prisa, pero aya estaba parada extendiéndole la mano
Para ayudarlo
- estas bien?
- si, gracias.
Ryutaro tomo la mano de la chica y muy despacio se levanto
Pero en ese instante algo sumamente extraño recorrió todo su ser
Era como unas ganas de huir combinadas con ansias de abrazar
A la que estaba tomándolo de la mano, y sin pensarlo se soltó de inmediato.
- debo de seguir el juego ..
- pero tienes sangre en el codo?
Tal era su distracción que ni se dio cuenta de que se había hecho una herida,
Aya saco del su bolsillo un pañuelo y lo extendió sobre el brazo de Ryutaro
- Itaú
- lo ves estas lastimado, y aun así crees,
que te permitiré seguir jugando?
- ehh .. es que estábamos ganando
- no sea necio ni que fuera un juego tan importante
Si apenas es un pasatiempo, acaso piensas que estas en las grandes ligas o qué?
Por primera vez aya lo estaba poniendo muy nervioso
- no.. pe.. pero será mejor que me vaya..
Para cuando dijo eso el chico ya estaba a punto de salir corriendo
Pero su casi huida fue detenida por takaki
- adonde tan de prisa mocoso!!!
- lo siento yuya hoy no puedo quedarme a jugar al chico rudo
- y quien te dijo que es un juego?
Pregunto el mayor tomándolo del brazo
Mientras su tonta cara mostraba una sonrisa
- suéltame en verdad tengo que irme de aquí
- como que tienes,
Pues a quien le robaste su lunch o qué?
- no es eso, lo que pasa es que….
Ni el mismo sabia como explicar cómo se sentía en esos momentos
- bueno no tengo porqué
Decirte algo que ni es de tu incumbencia.
Y logrando liberarse del agarre de takaki
Emprendió camino hacia el salón de literatura
Pero takaki solía ser de los chicos curiosos y sin mas fue tras Ryutaro para continuar su interrogatorio
- ya dime que es lo que te pasa? .
- nada y deja de segirme .
- no lo hare hasta que me digas que te pasa
- noo y ya vete
- es tas enamorado verdad?
Al escuchar eso Ryutaro se detuvo al tiempo que la palabra enamorado se repetía como un eco
En su interior causando que su corazón latiera de una forma exagerada
- estas loco eso no es posible
- y de quien se trata?
- que te digo que no es asi
- la conozco?.
Takaki continuaba con sus preguntas ignorando
Las escusas que Ryutaro respondía
Harto de que su amigo estuviese molestándolo
Sin parar, comenzó a caminar más aprisa
Intentando a toda costa no contestar las interrogantes que le hacia
Ya que ni el sabía que era lo que le pasaba
- la chica que te gusta es aya no es así?
Las mejillas de Ryutaro enrojecieron a mas no poder
al oír el nombre De la chica
- estoy enamorado de ella?
Se pregunto mirando a lo lejos hacia la chica que aun se encontraba en el patio platicando con unas amigas
Sir darle una repuesta a takaki siguió su camino tratando de poner en orden sus pensamientos
Al igual que sus sentimientos.
ambos chicos salieron del colegio
- y bien entonces cuando iras a buscarla?
- creo que será el mes que entra, aprovechare
que estará de vacaciones para hablar con ella.
Tan entretenidos estaban en su plática que ni sintieron cuando llegaron a casa de inoo,
- bueno hemos llegado gustas paras?
- lo siento prometí estar temprano en casa,
además mis padres me dijeron que quieren de hablar conmigo .
y haciendo una corta reverencia se despidió del
mayor para continuar su camino de vuelta a casa
al entrar su mirada se quedo fija en la tarjeta que había sobre la mesa de noche
aya le había regalado
en su primer año de novios,
y recordando todos esos bellos momentos
Dejo salir un duce suspiro..
Deseando poder volver a verla, abrasarla y besarla
Pero tenía que esperar un largo mes para estar a su lado.
Sora miraba muy distraídamente hacia la nada
Mientras aya le leia un libro
- Hermana .. hermana .. hermana!
Grito muy fuerte para sacar a su hermana de sus pensamientos
- quieres prestar un poco de atención?
Propuso muy molesta mientras cerraba su libro
- mmm.. si como quieras.
- eh.. escúchame bien sora esta tarea es importante
Y tú con la mente en no sé dónde.
[ me gustas y no me importa si ahora me odias? ]
Aquella declaración era lo que tenía a sora toda pensativa pero
Aun no sabía cómo fue que ese chico se atrevió a decir semejante tontería.
Y tratando de olvidar lo ocurrido sacudió la cabeza muy fuerte
Pero tal parecía que eso no sería suficiente para borrar la declaración de ese engreído,
Asi que dejando que su hermana hiciera el coraje de su vida por la falta de atención
- a donde crees que vas? Tienes mucha tarea.
Pero estaba tan metida en sus pensamientos que sin dar una respuesta
Salió a buscar con que distraerse,
Aya solo miro como sora cruzaba la puerta y se iba
- pero que rayos le pasa? ¡!...
Días después durante la hora del receso,
aya comia una deliciosa revanada de pastel de chocolate
mientras sora solo la miraba
- La luna ?
- mmm.
Repondio aun con la boca llena
- sabes? lo que me dijo el cabeza hueca de takaki.
- no.. pero tampoco me interesan tus problemas maritales
- lo sabia sigues molesta por que saque 7 en el examen de literatura ne?
- no lo que pasa es que en serio deberías de esforzarte un poco mas no crees?
- pero ese dia no tenia cerebro para nada.
- solo ese dia?
- es que ahí algo que no me deja dormir.
- a si y de que se trata?
Sora estaba dispuesta a decirle que aquel chico se le había declarado
- es que el dia que me quede a realizar el aseo del salón….
- miren a quien me encontré a sora la del 7 , no te da pena sora-chan ser tan tonta
Pregunto takaki mientras acercaba una silla para sentase al lado de las chicas
- la única pena que siento es por tus padres y hermanos por tener a alguien como tu viviendo con ellos.
El chico solo le sonrió cínicamente y después entablo una plática con aya
- oye iras al juego de hoy en la tarde?
- si por qué? Bien sabes que siempre voy,
- no por nada. Solo quería saber, para sacarle la verdad a ese mocoso
- a cual mocoso?
Aya no sabía a quién se refería pero algo le decía que se trataba de Ryutaro
Un chico se detuvo frente a takaki y le entrego un folder que contenía apuntes
- bien aya y sora del 7 . las dejo , ha por cierto ya le contaste a tu hermanita lo que te dije en la mañana?
Le pregunto a la mayor dejando ver una risa tonta
- no aun en eso estaba.
- entonces que esperas para decirme, lo que takaki te conto
Sora no estaba segura pero el chico ya había abierto su boca así que no le quedo de otra que contarle
- pues veras ese loco de takaki dice que tu le gustas a …
- Ryutaro ven !!! !
Grito aya al ver al chico por el pasillo.
El trayecto a la casa fue uno de los más cortos y silenciosos que hubiera tenido en mucho tiempo. Después de haber tenido esa charla destructiva con Seiji, yuya tenía un sabor amargo en la boca como si hubiera comido la corteza de un limón agrio, se sentía enojado, frustrado, dolido, pero no sabia muy bien porque. Tal vez según el, era porque creía que había llegado a una buena relación con el mozo pero la realidad era que se había sentido muy bien a su lado y saber que Daiki no pensaba y sobre todo no sentía lo mismo le frustraba bastante. En cambio Daiki estaba nervioso, miraba insistentemente por la ventana deseando ver entrar por la reja el coche de yuya, se paseaba de un lado a otro limpiando el mismo lugar cada vez que miraba por el cristal. Cuando por fin lo vio se sintió aun más ansioso e inseguro de lo que le diría o como actuaria cuando lo tuviera enfrente.
Las puertas de la entrada se abrieron y dieron paso a Takaki. Daiki lo miro y retorciendo la tela con la que estaba limpiando le dedico una torpe sonrisa pues fue lo único que atino a hacer. Pero lo que obtuvo de respuesta fue una mirada fría y sombría que hasta el aire se le congelo.
Lo siguió con la mirada, observo como con paso torpe el mayor subía las escaleras y después seguía su trayecto hacia su alcoba.
- “¿Que había pasado, porque ese cambio repentino de actitud, a caso le había sucedido algo?”-
Daiki buscaba una respuesta coherente para el comportamiento de Takaki, pero por mas que lo intentaba no lograba encontrar un buen argumento, así, que con paso decidido subió a la recama del mayor dispuesto a sacarle toda la verdad y no saldría de ahí hasta que lo lograra. Toco un par de veces pero como el susodicho no contestaba, ingreso en busca en su búsqueda. Lo miro recostado sobre la cama mirando hacia el techo.
- ¿Qué quieres?- le pregunto con tono cortante aun sin mirarlo.
- Este… Sucedió algo, mientras yo no estaba- yuya se levanto de la cama mirándolo con exasperación, camino con paso decidido hacia donde estaba Daiki-
- Como te atreves a hablarme de tú, mozo igualado- grillo dando un paso hasta quedar a escasos centímetros de él. Daiki estaba extrañado por la forma tan dura de dirigirse, estaba sorprendido, hace unas horas era de lo mas dulce y amable, pero ahora era tosco y grosero.
- Puedo saber la razón de su actitud- demando Daiki pues no podía entender esa bipolaridad.
- ¡No seas hipócrita!…- expreso el otro apretando con fuerza su mano en un puño, lo alzo a la altura de su cintura, pero después de recapacitar se relajo- sabes no quiero ver tu rostro otra vez así que lárgate-
La mirada desafiante y asesina de yuya, Daiki pudo soportarla. Frunció el cejo, tenia deseos incontrolables de gritarle un par de cosas a la cara, respiro profundamente cerro los ojos y dejo salir el aire poco a poco. No podía hacerle nada pues no sabía exactamente que es lo que había pasado, pero lo averiguaría a como diera lugar, así que no tuvo mas opción que salir de la habitación sin objetar nada más.
Los siguientes días yuya había limitado las salidas con Seiji debido a que al no querer repetir la misma historia de la ultima vez, había mandado a Daiki a un curso de manejo exhaustivo, por lo que todas las tardes después de que el menor terminara sus deberes dentro de la casa era llevado a la escuela de manejo por el chofer legitimo. El dichoso curso duró un mes completo.
- Prepara el coche- le ordeno Takaki al entrar en la cocina cuando Daiki terminaba de desayunar. el menor no objeto nada, dio un gran trago al jugo que tenia en frente, dio gracias por el alimento y se dispuso a llevar el vehículo hasta la entrada, ya que lo hubo hecho aguardo la llegada de su jefe.
Ryutaro ayudaba a hacer los deberes en el jardín debido a que el jardinero que ya era de edad avanzada se había sentido mal y Ryutaro por ser el que estaba disponible había sido asignado a esa tarea.
Aun cuando no era su especialidad, la jardinería se le daba bien pues en su casa el se encargaba de las flores y arboles que los rodeaban, pues muchas veces le dijo a Daiki que el hacer ese tipo de actividades lo relajaba ya que las plantas no hablan. Daiki aun se pregunta porque siempre le dice eso.
- ¿Que haces? – pregunto Daiki acercándose al verlo apurado con las tijeras de podar.
- regando el rosal- contesto mientras sacaba un poco la lengua para concentrarse.
- Wooo… eso me imagine- sonrió con sarcasmo-
- ¿y tu que haces?-
- Voy a llevar al señorito-rio cuando dijo esa palabra- a su cita con Seiji-
Ryutaro lo miro con reproche – y a todo esto, quien es ese mentado Seiji-
Daiki entorno los ojos y aunque ya había pensado que decirle cuando se lo preguntara, nunca había estado mas contento de ver a Takaki Salir de la casa ordenándole irse.
- Me tengo que ir- sonrió para luego correr-
- ¡Me debes una explicación! – grito desde lejos Morimoto y lo único que obtuvo de respuesta fue un movimiento de mano.
Yuya miro de reojo a Morimoto, y luego regreso la mirada a Daiki al tiempo que este le abría la puerta para que entrara. Pudo observar una sonrisa picara dibujada en aquel rostro y una molestia surgió en él.
El menor se encontraba tan absorto regando los rosales que ni cuente se había dado que su jefa acabada de salir de la casa a dar un paso tranquilo por el lugar mientras hablaba por teléfono. Mientras tanto Kairi salía por su dia de descanso pero al ver a Ryutaro en el jardín y no dándosele las bromas estúpidas fraguo hacerle una mala pasada. Se acerco hacia el grifo donde estaba conectada la manguera y doblando un parte de la misma para que dejara de salir, abrió por completo al grifo.
Poco a poco el agua dejo de fluir y Ryutaro al percatarse de que ya no salía y como buen niño miro hacia el interior, obviamente no vio nada, siguió con la mirada el trayecto, pero no podía ver si algo la obstruía, sacudió un par de veces la manguera para mirar por segunda vez por el orificio, de pronto esta comenzó a temblar y antes siquiera que Ryutaro pudiera entender lo que pasaba un chorro de agua fría cayo sobre su cuerpo, por instinto la soltó mientras esta bailaba como loca mojando todo a su paso. Cuando por fin se hubo recuperado del susto corrió para alcanzar la dichosa manguera que se escabullía de entre sus manos. Parecía un tonto corriendo tras aquel pedaso de plástico y kairi solo miraba satisfecho su gran hazaña. Esta se dirigió veloz hacia donde su jefa pasaba, Kairi al ver lo que había provocado se escabullo como el buen cobarde que es. Ryutaro viendo la situación corrió en su dirección al tiempo que se abalanzaba sobre de ella para evitar que el conducto la lastimara. Ambos terminaron en el suelo, Ryutaro encima de su jefa.
- ¿Que demonios te sucede?, ¡pretendes matarme!- grito furiosa
- Lo siento no fue mi intención- se defendió el menor.
La mujer entorno los ojos para mirar a aquel a quien iba a despedir, pero se quedo sin habla.
El rostro de Ryutaro cubierto por esos cabellos mojados la dejó anonadada, no podía apartar la mirada de esos ojos.
- Lo siento- volvió a decir el menor levantándose y ayudándole a su jefa a levantarse.
Mientras tanto ella solo lo observaba, la camisa mojada mostraba el cuerpo delgado y bien esculpido de su mozo. Su corazón palpitaba como en años no lo hacia.
- No te preocupes- dijo sonriendo lascivamente desnudando con la mirada el pobre de Morimoto.- intentaste salvarme- se acerco y coloco un dedo en el pecho ryu. Este trago saliva. – después te daré una recompensa – y sin decir nada mas se dirigió de nuevo hacia la casa para cambiarse
Ryutaro estaba en shock, un escalofrió no propio de su condición le recorrió desde la punta del pie hasta la nuca. Se acerco presuroso hacia el grifo y lo cerró mientras reflexionaba en lo que acababa de pasar.
El silencio reinaba en el interior yuya llevaba puestos sus audífonos ignorando por completo a Daiki, aunque de vez en cuando le dedicaba algunas miradas.
El destino, el mismo lugar de siempre, el café frente al parque en el centro. El menor se estaciono, bajo del vehículo y le abrió la puerta para que el señorito bajara.
- Espérame aquí- le dijo mirándolo retadoramente, como si el menor pudiera huir en cuanto le diera la espalda - no te muevas- Daiki solo rodo los ojos y le asintió con la cabeza deseando que de una buena vez se largara y, así lo hizo yuya se alejaba regresando la mirada de vez en cuando.
En el interior Seiji ya lo esperaba, le extendió la mano para que lo viera y así el joven se acerco hacia el.
- Te hice esperar-
- No, no tiene mucho que llegue-
- Me alegro, Y cómo vas con Daiki- Kairi lo miro con dulzura aunque por dentro estaba maldiciendo ese nombre-
- Pues no hemos hablado después de lo que dijo de ti-
- O ya veo, pero no dejes que eso estropee tu amistad con él-
- Me he dado cuenta de que el no es un verdadero amigo, pues me ha hecho muchas.
- A Si bueno, será mejor que cambiemos de tema.
La charla continuaba, por alguna extraña razón yuya no se sentía bien al estar a su lado, aunque no podía negar que la plática era amena
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- ¡Hola!- lo saludo alguien a sus espaldas. Daiki se giro para ver de quien se trataba.
- ¡Hola!- contesto él- ¿puedo ayudarte en algo?-
- No, bueno es solo es que ya te había visto antes por acá y… –
- ¿Ehh?- expreso sorprendido.
- No me malentiendas, también soy chofer y traigo seguido a mi jefa a este café-
- ¡Ohh!- Daiki sonrió apenado – mi nombre es Daiki y ¿el tuyo?-
- Yabu… yabu kota- sonrió el mayor-
- Mucho gusto-
- Y desde hace cuanto tiempo que eres chofer- pregunto el mayor
- Cinco días- contesto de lo mas normal
- ¡¿Cinco días?!- pregunto sorprendido.
- Si es que mi patrón tiene la mente retorcida jajaja- pero yabu no sonrió.
- ¿Y eso como es?-
- ¡Ehh!… no nada solo olvídalo, yo y mis chistes malos.- kota solo se encogió de hombros.
- Quieres ir a comprar un helado, mira haya enfrente los venden- dijo señalando el pequeño local-
- Lo siento pero no puedo moverme de este sitio, mi jefe me prohibió irme-
- Eso es raro-
- Dímelo a mi-
- Bueno, espera vuelvo- kota se alejo y al cabo de unos minutos regreso con dos helados- toma este es para ti- dijo estirando la mano ofreciéndoselo. Daiki lo tomo alegre.
La plática con aquel chico era de lo más amena, parecían dos viejos amigos que acababan de reencontrarse.
De vez en cuando yuya volteaba a verlos, el buen humor que había mantenido poco a poco se iba esfumando. Había perdido el interés en su compañero, ahora solo prestaba atención a todo lo que el otro hacia. Pero su estado de ánimo cambio radicalmente cuando vio como aquel desconocido rosaba con sus dedos el rostro de daiki. Un deseo incontrolable de saltarle encima y hacer que no lo volviera a tocar en su vida se apoderaron de el.
- Lo siento recordé que debo de hacer algo importante- dijo haciendo una reverencia y levantándose camino con paso presuroso hacia su chofer.
- Tenias helado – dijo yabu mirándolo tiernamente después de limpiarle la mejilla, me recuerdas a…- pero no pudo terminar la frase, pues yuya había llegado parándose entre ambos-
- Vámonos - dijo de golpe jalándolo para alejarlo de aquel y lo condujo hasta la portezuela del carro la abrió y espero a que el menor entrara
- En situaciones normales- dijo aun sorprendido, - el chofer es quien le abre la puerta al jefe no al revés-
Yuya le dirigió una mirada asesina, Daiki se escabullo al interior sin protestar mas, el mayor cerrando la puerta de un golpe rodeo el vehículo por delante para pasar aun lado de kota y mirarlo amenazadoramente. Se subió y ordeno al menor que arrancara-
- Te llamare después- grito el joven, viendo como daiki le asentía con la cabeza.
- ¡¡Te llamare después!!- yuya hizo un la voz infantil al decir aquello moviendo la cabeza de un lado al otro-
- Algún problema con eso- lo reto Daiki viéndolo por el retrovisor.
- Estas en horas de trabajo, no puedes andar coqueteando por ahí-
- Eso… mmm tiene razón- dijo sonriendo ante la mirada atónita de yuya-Por eso le pedí su numero para quedar algún día-
- ¡Ni siquiera lo conoces!- grillo celoso el otro-
- El burro hablando de orejas- contesto con sarcasmo
- ¿Y eso que significa?- soltó el otro-
- No se haga el tonto, conoció a Seiji un día y ya le profesaba amor aun sin conocerlo, asi que no me venga con eso de que apenas lo conozco, que hipócrita.
- ¡¡Detén el auto!!- grito enojado- ¡¡¡que lo detengas!!!-
Daiki así lo hizo, el mayor se bajo del vehículo pidiéndole a Arioka que saliera, el menor lo obedeció y yuya se puso al volante cerrando la puerta con violencia. Al poco tiempo comenzó a avanzar despacio. Daiki abrió los ojos como plato viendo como el vehículo se alejaba cada vez más.
- Maldito yuya- grito con todas sus fuerzas- dedicándole una señal con la mano.
De pronto escucho como un coche se estacionaba a unos escasos metros de el. Giro para ver de quien se trataba.
- ¡Yabu!- dijo sorprendido acercándose hasta la ventanilla- ¿que haces por acá?-
- Este es mi paso- sonrió alegre- además llevo a mi jefa a su cita con el medico- Daiki miro hacia e interior y pudo ver a una muchacha un poco mas chica que ellos dos al fondo mirándolos con una sonrisa en los labios.
- Entonces no te quito mas tu tiempo-
- No, espera, te llevo-
- Ehh, como puedes decir eso- dijo casi en un susurro-
- No te preocupes por ella, de hecho ella lo sugirió-
- ¡Ohh! en serio siendo así, Daiki abrió la puerta del copiloto y cuando estaba a punto de subir, otro auto se detuvo aun lado con un fuerte rechinido de llantas.
- Súbete-. Le ordeno Takaki al muy sorprendido Arioka-
- ¿Que?-
- Que te subes de una buena vez- la voz de yuya sonaba mas como la de un a león en celo.
Daiki se alejo del vehículo y girándose hacia la joven le hizo una reverencia dándole las gracias y después se giro hacia yabu, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa yuya ya lo había jalado hacia el interior del vehículo arrancando pocos segundos después como alma que lleva el diablo dejando sobre el pavimento las marcas de las llantas.
La bipolaridad de su jefe lo estaba llevando a la locura, unos minutos estaba contento y al otro ya quería arrancarle la cabeza.
- ¿Por qué regreso?- pregunto un poco temeroso-
Yuya no contestaba, últimamente quedarse callado le resultaba mejor.
- qué, ¿está ebrio?- grillo el menor acercándose hacia yuya.
- No estoy ebrio-
- ¿entonces?, que le sucede-
- nada-
- ¿cómo que nada?-
- ¡¡Nada que te importe!!-
- como que nada que me importe, ¿que está loco?-
- es solo que te comportas como un niño-
- ¡¡que yo me comporto como un niño!! , cuando usted…- Daiki cerro lo ojos y respiro profundamente -podría detenerse- pidió Daiki con un tono mas tranquilo- no me siento cómodo en esta situación, yo soy el chofer y usted el amo, usted no debe de comportarse ni dirigirse así con un sirviente y yo no debo de volver a hablarle de esa forma. Así que le pido que detenga el auto para que podamos regresar cada quien al lugar que le corresponde .Las palabras serias de Daiki hicieron un crack en Takaki, era como si aquello dicho por el menor fuera una despedida. Arioka bajo del vehículo abrió la puerta del chofer aguardando para que yuya saliera, takaki lo miro pero el menor mantenía una mirada seria y sin decir nada mas salió del vehiculo, habiéndolo hecho camino hasta la otra puerta y la abrió esperando a que Takaki entrara. Cerro la puerta tras y regreso a lo que siempre había sido el chofer yuya.
Ryutaro seguía en el jardín, el sol estaba en su esplendor y las gotas de sudor se metían escurridizas bajo su camisa. Le gustaban las plantas en especial las rosas, le recordaban a su madre y hermana quienes ahora disfrutaban de la tranquilidad de la casa, pues él se había hecho cargo de todos los gastos.
Sabes, mi madre adoraba las rosas de este jardín – keito sonrió melancólico al acercarse a tocar una. El menor se levanto despacio caminando en su dirección.
- Eso me dicen, como era ella- pregunto deteniéndose a un lado- es que no hay ningún retrato de su madre en la casa.
- Jeje, no, cuando ella llego- dijo señalando con la cabeza la ventana de la recamara de su madrastra.- mando quitar todos los retratos.
- Y que hizo con ellos, acaso se atrevió a- keito lo miro
- No, solo los guardo y creo que fue lo mejor, quieres saber como es- Ryutaro asintió: Ella es alta de una figura ligera, muy bella y con una mirada maternal.
- La extraña-
- Mucho-
- De que hablan – una voz familiar hablo detrás de ellos.
La madrastra de Okamoto había hecho su aparición.
- De mi madre-
- No deberías hablar de ella en esta casa- keito miro hacia otro lado.
- Es mi madre, puedo hablar de ella cuando quiera-
La mujer solo sonrió, para después desviar la mirada hacia Ryutaro. El menor al notar la mirada penetrante que le estaba lanzando su jefa decidió que era el momento de salir huyendo de ahí-
- Etto, debo irme ya termine aquí-
- Cuando termines tu siguiente tarea, vas a mi despacho, hay unas cuantas cosas que quiero que arregles.- sonrió y antes de irse paso un dedo disimuladamente por la espalda del menor. Morimoto se sintió acosado, y violado aun cuando solo había sido un roce.
- Que te sucede, te sientes mal-
Ryu solo negó con la cabeza caminando con paso lento hacia la cocina. A lo lejos pudo ver como llegaba el auto de yuya y con el Daiki.
Ninguno de los dos hablo al encontrarse en la cocina, sus mentes estaban divagando por universos diferentes, hasta podría decirse que ni cuenta se habían dado de que estaban juntos.
Pero Ryutaro fue el que hablo primero para apartar esa mirada y sobre todo ese roce.
- ¿Qué tal tu día?- daiki recargo la cabeza en la mesa
- ¡Bien!- contesto cortante-
- ¡Oh!- recibió como respuesta-
- ¿Y? tu- pregunto
- Bien, bueno…, bien- daiki despego la cara de la mesa.
- ¿Que fue ese? ¡bueno! dudoso-
- No nada-
Daiki decidió no molestarlo pues él también tenia en que pensar como para ahora cargar con problemas ajenos.
- Ryutaro te habla la patrona-dijo otro muchacho, la sangre se le helo, miro con aprensión a daiki, pero este por tener la cabeza clavada a la mesa no se dio cuenta de la suplica de su amigo-
- Voy-
- ¿Oye porque te habla la…?- Arioka no termino la frase pues Ryutaro ya no se encontraba ahí, en su lugar estaba una cara odiosa por demás detestable.
- ¿Porque salió tan rápido yuya de nuestra cita?-
- Mira yo no se, ve y pregúntale a tu noviecito- Daiki se levanto de la silla y camino hacia la salida que estaba justo detrás de Kairi, al pasar Kairi lo jalo por el brazo y lo empujo hacia la mesa
- “porque les gusta hacerme eso”- pensó para si- ¡¡qué demonios quieres!!-
- No te entrometas entre yuya y yo o ya sabes quien la pagara-
- No me intimidas, además si quieres reclamarle a alguien, reclámale a tu yuya no a mi- al terminar de hablar lo empujo para que le diera el paso y así se perdió entre los pasillos.
bueno hasta aqui llego mi inspiracion jeje, espero que les guste el cap, me costo trabajo. despues de dos meses de mi negacion por el yaoi parece que ya va sediendo. por lo menos ya escribo XD.
gracias por esperarme y pasar a leer
arigatouuuuuuuuu
capitulo IV
Desperté mas temprano de lo común, no había podido conciliar el sueño de tanto derramar lagrimas por él, apreté con fuerza mis ojos intentando así detener nuevamente el sentimiento, pues sentía como las lagrimas volverían a rodar, golpee fuertemente la cama con ambas manos y sentí deslizarse una lagrima.
-¡NO!- grite levantándome de la cama acercándome a mi siempre fiel espejo – nunca – volví a gritar- ni una sola lagrima derramare por ti- me mire y mi cara denotaba cansancio y tristeza, no podía resistir seguir mirando ese patético reflejo así que con paso lento me metí a la ducha, el agua tibia se deslizaba sobre mi cuerpo era una sensación relajante, cerré los ojos y por una fracción de segundo sentí como tus manos recorrían mi espalda, me gire para mirarte pero no estabas ahí, la vergüenza me en volvió, aun después de lo que me hiciste anoche seguía pensando en ti. Me aliste lo mas rápido que pude baje al comedor y para mi suerte no te encontrabas ahí, no tenia ganas de desayunar solo quería salir de aquella mansión pues me sentía asfixiado de estar dentro, estar dentro de estas paredes me recuerda a ti, el aire fresco llego hasta mis pulmones en cuanto estuve fuera y me sentí mejor, camine por entre los laberintos que habías mandado hacer, pues siempre habías querido uno y como buen niño rico nunca te has dignado a entrar, pero igual a mi me fascinaba perderme entre ellos.
Me sentí mas tranquilo cuando llegue al jardín que yo mismo había plantado, sentía que era útil para algo y alguien aun si solo se tratasen de flores, pues ellas calmaban mi ansiedad cuando sabia que estabas encerrado con otro en esa habitación. Volvía a cerrar los ojos intentando ya no recordarte pero era imposible tu cara aparecía de inmediato.
Regué las plantas, deshierbe algunas y sembré otras, ya no había nada mas que hacer para no recordarte pero no tenia deseos de regresar, no quería ver tu cara, aun no, pues sabia que con una simple sonrisa tuya todo deseo de venganza se iría por la borda.
Mire hacia aquella mansión que según yo estaba abandonada y me invadió la curiosidad, camine en dirección y entre el sendero pude distinguir un pequeño lago, era increíble el agua de color esmeralda brilla con toda su intensidad reflejándose en las hojas de los arboles. Seguí el camino de piedra y llegue ante la imponente puerta, nunca había estado tan cerca, la mansión estaba muy descuidada pero aun así mostraba su magnificencia, estaba dispuesto a entrar cuando el gruñido de un perro me hizo girarme, era un doberman el que me miraba como un almuerzo apetecible, caminó lentamente hacia mi agachando la cabeza pero sin dejar me matarme con la mirada, caminaba lentamente hacia mi y yo por instinto retrocedía.
El perro se agacho mas en señal de que iba a saltarme encima yo solo sentí como alguien me rodeaba con sus manos protegiendo mi cuerpo.
- Quieto- grito el hombre y el perro agacho la cabeza y se fue.
- Gracias – dije aun sin ver quien me había salvado
- De nada, para eso estoy dai-chan-
Me sorprendió que aquel sujeto supiera mi nombre así que me gire para mirarlo.
- Sho-kun- respondí incrédulo
- Valla, sí te acuerdas de mi nombre-
- Claro que si, como no podría, y que haces en este lugar- el me miro incrédulo y caminando hacia las gradas me contesto.
- Esta es mi propiedad- me dijo con una sonrisa cálida en le rostro-
- En serio, entonces me disculpo, me miraste intrigado
- Disculparte porque?, no te entiendo-
- Es que… me tome el atrevimiento de tomar uno de los jardines junto con el invernadero-
- Así que fuiste tu el que cuida ese jardín, con razón las flores son tan lindas como él que las cultivo –
Tu comentario hizo sonrojarme hasta las orejas, eras un chico diferente, tu forma de tratarme me hacia sentirme especial y útil, te sonreí y clavaste tus ojos en los míos, por un momento sé que me perdí en ellos.
- Quieres dar un paseo–
- Eh?..., claro- sonreí ampliamente pero aun n sabia porque.
- Te gustan los caballos?
- Los… caballos…, me traen recuerdos, pero si, si me gustan - no quería parecer miedoso frente a el, de hecho quería agradarle.
- Te parece si vamos a caballo-
- Si- fue lo último que atine a decir y emprendimos el camino hacia las caballerizas.
- Este es el caballo que utilizaras- me dijo enseñándome aun pura sangre de color rojizo un ejemplar muy hermoso.
- Sabes como subirte?- me miro con una ceja alzada al ver como retrocedía un poco al tener tan cerca a ese animal
- Eh.. claro, solo que …-
- Que pasa-
Mire fijamente al caballo las escenas de aquel día vinieron a mí aprisa, pero ya no me asustaba del todo solo quedaban los escombros de aquel recuerdo, sonreí alegre pues sentía que ya había superado ese pequeño trauma y estire mi mano acariciando la cabeza del caballo.
- Nada- sonreí y de un movimiento ya estaba arriba-
- Valla creí que no sabias montar- me dijo con una sonrisa picara en el rostro, yo te devolví la mirada-
- Te reto a una carrera, por toda la orilla del lago - te dije posicionando mis manos sobre la rienda y dándole una patada al costado del caballo salimos a todo galope.
- Una carrera?....- fue lo ultimo que escuche, pues ya había salido corriendo y venias detrás mío intentando ganarme pero no lo iba a permitir, tome el fuete y golpee varias veces la entrepierna del caballo y corrió mas veloz, por mas que lo intentaste no lo me diste alcance y llegue en primer lugar-
- Eso no se vale- me reprendiste cuando me tenias enfrente-
- En la guerra y en el amor todo se vale- te dije muy sonriente, pues la adrenalina de la carrera me emociono.
- Así que en la guerra y en el amor todo se vale- te cercaste peligrosamente a mi juntando nuestros caballos, me sentí muy nervioso que de inmediato moví al caballo de lugar.
- Vamos a dar ahora sí un paseo-
- Esta bien, a donde-
- Quiero ir a ver tus flores-
- Mis flores?, esta bien – respondí-
Llegamos al lugar tardamos mucho tiempo ahí, su compañía era muy agradable, un chico maduro y centrado, su sonrisa calmaba mi corazón y su cercanía me erizaba la piel, no se porque pero quería estar mas cerca.
Los dos estábamos tan entretenidos mirando las flores y arreglando el invernadero que no nos dimos cuenta cuando empezó a llover.
- Corre- me grito sho jalándome del brazo y dirigiéndonos hacia los caballos, nos montamos de inmediato, pero ellos no querían moverse, por más que jalamos las riendas y picamos sus costillas no se movieron de su lugar, resignados a que debíamos mojarnos bajamos de los caballos.
- Corre así llegaremos mas rápido- me dijiste casi gritando pues el sonido de la lluvia era muy fuerte.
- Yo me voy por acá- te respondí de la misma forma señalándote el hueco en el muro –gracias por todo- me di la vuelta para pasar pero me detuviste.
- No te puedes ir, esta lloviendo mucho, cuanto tiempo te haces hasta la casa-
- 15 minutos- te respondí
- Eso es mucho tiempo, ven vamos a mi casa te cambias y cuando pare ya te podrás ir-
- Es una sugerencia- te pregunte
- No, no es una sugerencia – el tono de tu voz cambio y por un momento me asuste, ya no deje nada y corrimos hasta tu casa, así como entramos nos dirigimos a tu habitación, era muy amplia al igual que tu cama, tenia un dosel de color blanco, un pequeño estudio y una salita, muy kawaii.
- Espera aquí- dijiste metiendo tu cara en uno de los armarios y sacando unas toallas, me aventaste una y con la otra comenzaste a secarte, no podía dejar de mirarte y mas cuando te despojaste de la camisa; y por un instante una idea se cruzo por mi cabeza, una idea descabellada y a la vez tonta, pero debía probar, tenia que intentar seducir a sho para vengarme de inoo, ese seria el plan perfecto.
Igual que tu me quite la camisa y comencé a pasar la toalla por mi cuello y luego por mi pecho, podía ver que me mirabas y me insinué mucho mas, te pedí que secaras mi espalda y tu accediste, pero de un momento a otro saliste de la habitación quedándome un poco en shock.
Al poco rato entraste con ropa seca y unos bóxers nuevos.
- Toma cambiante- y me entregaste la ropa, pero yo no estaba dispuesto a rendirme, así que enfrente de el comencé a desvestirme, primero el pantalón lo baje despacio y con la toalla quite las gotas que se habían escondido debajo, desviaste la mirada y pude notar un sonrojo, así que aproveche para quitarme el bóxer y comencé a secar mi intimidad, me di la vuelta mirando la cama pues sentí vergüenza de seguir haciendo eso, cuando estaba a punto de ponerme el bóxer, sentí como tus manos me abrazaban por la espalda acariciando mi pecho y dándome un beso detrás de la oreja, de inmediato mi piel se erizo dándole paso a una oleada de sudor frio, la verdad no se que paso o que fue lo que hice mal pero te alejaste de inmediato dándome por completo la espalda-
- Será mejor que te cambies- fue lo que ultimo que dijiste antes de salir dejándome solo, y con una interrogante sobre mi cabeza, pero no quise seguir destrozándomela si que me cambie, pero algo me quedaba claro no le era indiferente y lograría seducirlo.
Pasaron las horas pero el agua no parecía ceder, los dos estábamos entretenidos platicando que no vimos como el tiempo voló.
- te llevare a tu casa, porque no creo que pare de llover- no pude ninguna objeción, es mas si inoo me veía con él seria mejor para mi –
Llegamos a la entrada de mi casa, pero parecía que ya estabas durmiendo pues las luces de tu cuarto estaban apagadas y eso me desilusiono un poco.
- Gracias por un día maravilloso- me dijiste antes de subir a tu automóvil y yo te sonreí e ingrese, subí desganado las escaleras , cuando ya estaba cerca de mi habitación escuche unos ruidos extraños provenientes de dentro, pegue mas mi oreja a la puerta y no cabía duda de que aquellos sonidos venían de dentro, me quede estático no sabia que hacer no quería descubrir lo que había adentro pero no podía seguir con la duda, así que abrí la puerta y se me encogió el corazón al ver aquello, encendí la luz y me quede parado en el umbral.
- Interrumpo algo o ya acabaron – lo dije con sarcasmo mezclado ocn odio y resenteimiento y a la vez trsteza y fue lo único que salió de mi boca
ryosuke no podía creer que fuese yuto,
quien estaba parado al otro lado de la calle,
hacia 3 años que no lo veía y ahora
encontrárselo de repente era algo que jamás planeo ni imagino,
habia cambiado tanto, era mas alto y obvio mas atractivo,
nada que ver con la figura infantil de hace tiempo,
ryosuke intento huir pero antes de poder hacer nada
yuto logro cruzar y lo atrapo del brazo,
- ryosuke…
murmuro yuto pegando al chico a su cuerpo,
El aroma del cuerpo de ryosuke, era el mismo
no habia cambiado aun conservaba esa pureza,
que solo yuto podía percibir
- suéltame!!!
Grito ryosuke empujando a yuto,
- que ocurre no te alegra verme?
La pregunta de yuto no fue del agrado de ryosuke.
Lo habia extrañado tanto y por años no lograba sacarlo de su cabeza
Pero ahora su único amor era kento y no podía engañar a yuto ahora ya no sentía nada solo una melancolía, que le estrujaba el corazón después de todo no era fácil enfrentar el pasado tan de repente,
- no y por favor suéltame…
Esa respuesta resonó en el interior de yuto, no lo podía creer el aun amaba a ese chico que tiempo atrás desapareció sin dejar rastro alguno y ahora que lo veía frente a frente le decía esas palabras tan dolorosas, incluso le dolían mas que ese día que promedio acudir a su primera sita, y no lo hizo
[FLASH-BACK]
Lentamente sus labios de unieron,
En un tierno eh inocente beso,
- tu tanbien me gustas..
Pronuncio ryosuke poniéndose realmente rojo.
- yo se que es muy pronto,
pero creo que yo te amo,
Dijo firmemente yuto tomando a ryosuke del mentón para volver a besarlo
Después de sentir que el aire les faltaba se separaron,
Yuto entrelazo sus dedos con los de yamada,
Iban a dar un paseo en eso el teléfono de yuto comenzó a sonar
Yuto miro el mensaje que acababa de llegar y mostró una mueca que fastidio,
Cerro el teléfono y lo metió en su bolsillo mientras ryosuke lo miraba intrigado.
- lo siento creo que me tengo que ir.
Era papa que quiere que llegue rápido,
Ryosuke entristeció un poco pero tenia que dejarlo ir
- no pongas esa cara mejor veámonos mañana si?
No muy animado ryosuke asistió con la cabeza.
fue entonces cuando yuto lo volvió a abrazar
para luego dejar un dulce beso sobre sus labios.
- mañana, a las 11 AM, en el parque, no olvides,
Dijo yuto sin soltar a ryosuke,
- esta bien es una cita así que ahí estaré,
Ryosuke sintió que todo estaba a su favor
tenia buenas calificaciones, no tenia problemas de dinero.
ya que aun que no vivía con sus padres
el trabajo de medio tiempo le dejaba llevar una vida sin escasez,
tenia a su lado a yuto ese chico que robo su corazón desde el primer día que lo vio simplemente era lo que le hacia falta a su existencia,
A demás contaba con la amistad de kamenashi, y takaki,
al primero lo conoció en el trabajo, y su amistad se hizo tan fuerte que ryosuke podía jurar que kamenashi era como su hermano mayor,
a tal nivel que cuando kame le dijo que si quería vivir con el ryosuke no lo dudo ni un minuto en aceptar.
a takaki lo conoció en el departamento de kame,
Junto con yabu, un chico no muy amable
es mas ryosuke tenia la plena idea que yabu lo odiaba
la amistad entre takaki y ryosuke era muy fuerte
el mayor ayudaba en algunas tareas difíciles del colegio
y ryosuke le enseñaba a cocinar,
Pero todo lo bueno entre kamenashi, takaki, y ryosuke era opacado por el mal carácter de yabu, el cual jamás entraba en ese circulo, solo se limitaba a ignorar los coqueteos eh insinuaciones que kamenashi hacia,
siempre veía mal a ryosuke, le llamaba mocoso, y todo era por que estaba enamorado de kamenashi pero este nunca notaba sus sentimientos.
Ya que estos ya eran de ryosuke y de nadie mas.
Para kamenashi fue casi imposible evitar enamorarse de ryosuke,
Pero este ultimo jamás imagino hasta donde llegaría kamenashi por amor o mejor dichu obsesión.
Ese mismo día kamenashi estaba dispuesto a confesar sus sentimientos
Miraba el reloj con cierta insistencia habia pedido unas otras libres para ir por ryosuke al colegio, en cuando se dieron las 12: 30 salio a toda prisa
en el camino ensayo una y otra ves, lo que le diría a ryosuke,
primero lo llevaría a comer a su restaurante favorito
después darían un paseo por el parque y al final del día
le confesaría lo mucho que lo amaba,
pero todos sus planes se vivieron abajo
cuando vio a ryosuke pegado a los labios de yuto,
pudo ver como se separaron como platicaban
y esa sonrisa en el rostro de ryosuke
esa que nunca seria de el, ni esos labios, ni ese cuerpo
un dolor lleno su interior, camino lentamente por las calles
mientras esa mirada de ryosuke llena de alegría,
penetraba su corazón,
se preguntaba como es que llego a pensar que un niño
como lo era yamada en ese entonces se podía enamorar de alguien como el,
Simplemente se atormentaba imaginando el rechazo del menor,
Llego hasta su departamento, sin ánimos de nada
dejo caer su cuerpo en el sillón
Intento ya no pensar pero no lo consiguió así que sin dudar se puso de pie
tomo una copa que estaba junto a unas botellas de vino
se sirvio la primera copa a la cual le siguieron varias, mas hasta dejarlo completamente perdido en ese sabor amargo y cruel ese sabor a licor que quemaba su garganta pero nada era comparado a la dolorosa verdad, esa que no quería aceptar ryosuke se habia enamorado de otro y no de el. Eso era peor que cualquier otra cosa en su fría vida,
Como era posible que todo eso le pasara,
- salud, ryosuke… me hubiese encantado que brindáramos por nosotros!!!!
Grito mientras estrellaba la copa contra el piso,
Ryosuke abrió la puerta notando en seguida
el estado en el que se encontraba kamenashi,
- otra ves estas bebiendo?
Interrogo ryosuke acercándose para comenzar a recoger los vidrios en el piso
- y si es así a ti que?
Replico kamenashi volviéndose a servir otra copa,
- tienes razón a mi que,? allá tu si caes en ese vicio de nuevo,
Esas palabras hicieron que kame sintiera que no le importaba a ryosuke,
- ryosuke… eres, feliz?
Pregunto kame sosteniendo, al chico de ambos brazos,
En ese momento ryosuke sonrío dulcemente.
- si muy feliz…
Dijo mientras su mejillas enrojecían,
Kame trago saliva y sin mas abrazo a ryosuke uniéndolo
con todas sus fuerzas a su cuerpo,
- me lastimas. Me quieres ahogar o que?
Al oír eso kamenashi lo soltó,
definitivamente lo iba a rechazar
Pero aun así se confesaría pues deseaba
terminar con su tormento y si después de decirlo ryosuke
lo odiaba aceptaría ese odio pero tenia que decirlo,
- ryosuke… yo…
El sonido que provenía del celular de ryosuke detuvo las palabras
De kamenashi mismo que miro como el rostro de ryosuke cambiaba
- es un mensaje de yuto… dijo ryosuke mostrando alegría
Se alejo de kame para leerlo
- maldito!!!!
Grito kamenashi lanzándose sobre ryosuke,
- yo te amo… y tu. Tu, con ese mocoso..
La cara de ryosuke no podo mostrar otra cosa
que no fuese sorpresa
Kamenashi lo acorralo entre su cuerpo y la pared
poso sus labios sobre el cuello de ryosuke.
comenzó a besarlo sin ningún sentimiento solo ese que llenaba su corazón ese deseo que hacerlo suyo aun que fuera una sola ves.
- que te ocurre detente!! Grito ryosuke mientras empujaba a kamenashi,
Pero este no podía controlar sus impulsos
arranco de un solo movimiento la camisa de ryosuke mientras este le golpeaba para que lo soltara pero lejos de eso lo tomo con mas fuerza para abrirse paso en su boca por mas que ryosuke se negaba kamenashi no se detenía
Lo jalo hasta la cama, ante tal acto ryosuke intento salir huyendo pero kamenashi se posesiono sobre su cuerpo,
Ryosuke gritaba hasta casi quedar sin aliento.
Sus lagrimas comenzaban a salir mojando sus mejillas.
- suéltame!!!1 kame!! Me haces daño.
Pero nada de lo que ryosuke decía ayudaba
kamenashi ya estaba muy bebido como para saber lo que hacia.
De un solo golpe hizo que la boca de ryosuke comenzara a sangrar pero poco le importo aun así continuo besándolo por todas partes,
sus labios su pecho sus mejillas
Mientras ese calor invadía su cuerpo,
ryosuke sentía un terror incontrolable ya no tenia fuerzas para luchar o mejor dicho habia entrado en estado de transe aun quería imaginar que lo que estaba pasando era solo una pesadilla pero pronto kame le hizo saber que todo aquello era real,
Le termino de quitar la ropa
con una mano sostenía las muñecas de ryosuke mientras
con la otra se comenzaba a quitar la camisa
Después el pantalón y así quedo desnudo sobre el cuerpo del menor,
- basta kame!!! detente!!!
Sin embargo kamenashi estaba lleno de ira que no escuchaba las suplicas de ryosuke,
- mío serás mío y de nadie mas.
El miedo invadió ´por completo el cuerpo de ryosuke haciendo que se tensara,
- ya suéltame estas loco!!!!
- si pero loco de amor
por que no lo entiendes!!!!
Grito mientras se acomodaba entre las piernas de ryosuke este pudo sentir aquel erecto miembro de kamenashi rosar su entrada,
Sin ninguna preparación de por medio kamenashi entro de una sola embestida en el cuerpo de ryosuke, este al sentir aquel dolor tan terrible no pudo hacer nada mas que gritar
- kamenashi!!!! Te odio!!!! Eres… lo peor ~
Kamenashi comenzó a embestirlo una y otra ves mientras ryosuke no dejaba de decirle lo mucho que lo odiaba y que lo estaba dañando
Su cuerpo se lleno de sudor mezclándose así con la sangre y las lagrimas de ryosuke,
El dolor era inaguantable, no en si el de su cuerpo.
Mas sin en cambio el de su corazón era tan fuerte que quería morir,
no podía creer que kamenashi estuviera abusando de el
de ese modo tan cruel, que lo estuviera matando lentamente con cada embestida,
Con cada beso que no sabia a nada, con cada caricia que parecía romper su débil cuerpo
Después de un rato así en estado de transe pudo sentir como kamenashi terminaba en su interior aquel liquido que se esparcía en sus entrañas parecía ser un veneno que le carcomía todos sus sueños todo su amor propio todo su ser, simplemente
Habia acabado con aquel hermoso sentimiento de hermandad que ryosuke senia por el dejando en su lugar un odio, que dolía mas que nada en este mundo
cuando kame salio de su interior
quedo en estado de shock no quería vivir no quería nada
Se levanto de la cama aun con aquel dolor punzante entre sus piernas
Kamenashi no lo detuvo estaba tan cansado que no podía ni ponerse de pie,
Ryosuke se vistió
no tomo nada solo salio corriendo de aquel lugar mientras las imágenes de mil cosas felices pasaban por su mente aunadas
con las de lo que kamenashi le acababa de hacer
se mezclaban entre si y al final solo quedaron
en un recuerdo que se escondió en lo mas profundo de la mente de ryosuke,
como podo llego a casa de takaki
el cual al escuchar la insistencia con la que tocaban el timbre
bajo para abrir la puerta solo para ver la imagen de ryosuke
casi sin aliento con los ojos hinchados de tanto llorar.
- que te paso???
Ryosuke se lanzo a abrasarse a takaki
- kamenashi…. Kamenashi..
pero antes de decir mas se desvaneció entre los brazos de takaki quien no podía imaginar lo que ryosuke quería decirle, lo llevo hasta su habitación y lo cubrió con las sabanas
Lentamente se acomodo a un lado del cuerpo de ryosuke eh intento acariciar sus mejillas para secar su llanto
pero justo en ese momento ryosuke se puso de pie de un salto y corrió hacia el baño cerro la puerta pasaron varios minutos takaki ya sin poder aguantar aquella curiosidad por saber lo que le ocurría a ryosuke se acerco a la puerta lo único que escucho fue el agua caer y seguido de eso un grito por parte de ryosuke un grito por demás de dolor
Takaki entro y vio a ryosuke metido en la tina con la mirada perdida con el agua mojándole sus ropas y fue entonces cuando aquel color rojizo llamo su atención,
No lo podía creer provenía de las muñecas de ryosuke no supo como rayos el menor se habia hecho tremendas heridas aun que tampoco le importaba
rápidamente le quito la camisa la desgarro para hacer una vendas impidiendo que ryosuke se
desangrara
- que te hicieron,?
los moretones y aquel rostro lleno de lagrimas eran mas que obvios
Takaki entro en la tina y abrazo a ryosuke con todas sus fuerzas,
Mientras ryosuke no dejaba de murmurar cosas que le dieron a takaki a saber que todos esos golpes fueron provocados por kamenashi.
- maldito..
Fue lo único que dijo takaki.
Al dia siguiente kame despertó con aquel fuerte dolor de cabeza
Miro a su alrededor y lo que vio fue tan doloroso que no podia creerlo
Las sabanas estaban llenas de sangre pero lo peor no era eso sino que esa cama no era la suya si no la de ryosuke, habia cosas tiradas entre ellas su ropa,
Kamenashi observo con terror el lugar se puso de pie y mientras caminaba notaba mas su desnudes, tomo una sabana para cubrir su delgada figura
Iba a ir en busca de ryosuke pero las imágenes de la noche anterior llegaron para atormentarlo
- suéltame!!!!
Aquel grito dentro de su mente le partió el corazón esa voz no podía ser otra mas que la de su amado ryosuke,
- que te hice? Pregunto mientras las lagrimas comenzaban a salir,
- yo… te.. NO!!!!
Grito inatentando reprimir la realidad pero eran demasiados recuerdos como para detenerlos
Uno tras otro fueron llegando primero el como lo beso a la fuerza después como lo golpeo
Y el ultimo el que mas le dolió fue ese de los gritos de ryosuke suplicando para que ya no lo dañara mas,
Aquello fue demasiado para el no podía creer que hubiese obligado a ryosuke a estar con el,
Simplemente no cabía en su cabeza esa cruel verdad
Confundido y lleno de miedo de ser odiado por ryosuke comenzó a escribir lo que fue su carta de despedida donde le pedía perdón a ryosuke por haberle desecho la vida por haberle arrebatado la inocencia, de esa forma tan despiadada
Con los ojos llenos de lagrimas tomo su arma misma que ocupaba en el trabajo
Abrió la boca trago saliva y sin titubear se disparo, manchando con sangre aquella carta que jamás llego a las manos de ryosuke..
[ FIN DEL FLASH-BACK]
- ryosuke yo.. aun te amo..
Como era posible que yuto se atreviera a decir tales palabras así como si nada hubiese ocurrido
Continuara …
Comentario de: ichigo-chan
Hola lectoras lindas hahaha puedo salir huyendo??
Gomen creo que esta ves estaba mas ociosa de lo debido ajajá
No me maten si puse muy mala calidad solo que en los momentos que se me ocurrió escribir este cap mi mente prever ya no me dejo pensar en el yabutaro jojjo pero en fin espero les este gustando como va la historia ahora me voy y nos vemos en el siguiente cap!!!
Bye bye

titulo: yuki no hana
genero: drama
capítulos ¿?
autora:ichigo-chan
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La fría nieve recorría sus mejillas congelando sus lagrimas,
Quería gritar para poder impedir que se alejara pero el sonido de su voz no salía
De pronto sintió como una mano se posaba sobre su hombro,
Aquel chico la miro detenidamente mientras con la mano que le quedaba libre
Secaba el llanto de aquella indefensa chica.
- jamás volveré a amar. Como lo ame a el verdad? Ryutaro.
El chico no sabía que responder. Si después de toda su opinión no ayudaría a que inoo volviera.
Lentamente se acerco a ella y la abrazo sorpresivamente
- no tal vez ames, más, o menos pero no igual.
Exclamo Ryutaro deseando que aya sintiera un poco de consuelo en sus palabras.
Sin más que hacer se alejaron de aquel lugar.
Los días fueron pasando y con ellos el adiós de aquel chico parecía ya no tener tanta importancia aun que aya sabia que el olvidarlo sería doloroso y se llevaría más que solo días, quizás serian meses incluso años, pero de aun así la vida tenía que seguir con o sin inoo..
Ryutaro caminaba por los pasillos buscando a aya por todos lados.
- que pasa niño se te perdió algo o qué?.
Ante la pregunta el chico hizo caso omiso
Continuando su búsqueda
- eres sordo o que mi amigo te hizo una pregunta!!
Agrego un chico mas alto que el primero
- lo siento yuya hoy no estoy para tus tontas bromas de chico malo
El nombrado comenzó a reír al oír la repuesta
- no soy chico malo es que quiero darle algo de intriga a esta aburrida escuela.
Ryutaro lo miro como bicho raro
- que y por eso me tienes que molestar a mi?
- no, pero tu eres el único que no me pega si lo hago enojar.
Y sin más se lanzo sobre el fingiendo uno que otro golpe
- suéltalo!!. que rayos crees que hace?
Grito una chica mientras jalaba a yuya de la camisa para que se alejara de Ryutaro.
Pero este ultimo tomo a la joven del brazo
- que te pasa solo es un juego..
- estas loca que no sabes que esta es la forma en que nos divertimos?
Dijo yuya volviendo a sujetar a Ryutaro del cuello.
Al ver el ridículo que estaba haciendo decidió regresar a su salón
- solo a mi se me ocurre meterme en una pelea de chicos tontos
Pronuncio muy molesta.
Un sonido la hizo detenerse y solo observó como una pelota de béisbol se impacto
Contra una de las ventanas, los cristales cayeron al piso, lentamente se acerco al objeto y lo levanto, la pelota tenía algo escrito, un nombre - yuma nakayama …
Murmuro mientras la miraba, de pronto sintió como el dueño de dicha pelota se la quitaba de las manos,
- quien fue el que se atrevió a romper la ventana ¡!!
Pregunto muy molesto uno de los maestros
Yuma miro a la chica como dando a entender que no dijese nada.
- fue un chico de la clase b mmm.. creo que se llama takaki yuya.
Finalizo mientras una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.
El hombre se fue en busca de aquel malhechor.
- gracias por tu ayuda ..
- no lo hice por ti. Solo le quise dar un poco de diversión a ese tonto de yuya,
Se alejo rápidamente del chico dirigiéndose a su salón.
Al entrar vio a aya que seguir concentrada en su cuaderno.
- y ahora que te paso? Sora, por que tan feliz? La nombrada sonrió antes de responder, - nada solo que ahora si creo que castigaran a takaki por todas las malas pasadas que me ha hecho.
Aya negó con la cabeza demostrando que estaba inconforme con lo dicho por su hermana.
- y porque sabes que lo van a castigar?
Pregunto ya que aun que sabía que yuya se lo merecía quería saber que había hecho sora para lograr que castigaran al chico.
- solo espera y veras, bueno niña a su salón porque está invadiendo mi lugar y el profe me regañara si la ve.
Con un gesto de fastidio aya se puso de pie y se dirigió a la puerta para salir
- te espero en la cafetería para irnos juntas a casa.
- esta bien me apartas un rico flan ¡!!
Grito sora muy alegremente
- como acaso tengo cara de mesera o que?
unos minutos mas y el profesor entro
La chica se acomodo en su lugar y comenzó a prestar atención a las clases.
Aya se encamino a su salón pero la mano de Ryutaro la hizo detener su andar
- por fin te encuentro..
- a si y se puede saber para que me buscas?
El chico noto cierta molestias en el tono de voz de aya
Pero tratando de hacerla reír un poco se limito a rascarse la cabeza
- mmm pues para pedirte la tarea de ayer
- a si no te creo pero te daré los apuntes ..
Bueno solo si me ayudas a saber en donde esta takati ..
Muy serio el chico señalo hacia la sala de castigos
- ahí está, por culpa de tu hermanita
Aya no creía lo que su amigo decía
- pero por que por sora? .. De seguro ese otra vez la molesto.
Ryutaro solo atino a defender a takaki
- claro que nooo!! Lo que pasa es que como tu hermana esta en el último curso siempre anda viendo a como fastidiarle la vida a mi amigo.
Aquello se convirtió en un campo de batalla aya defendía a sora y Ryutaro justificaba
El tonto comportamiento de takaki.
Un sujeto entro al salón de sora la miro detenidamente
- me llevare a la señorita sora unos minutos.
Explico mientras la señalaba para que la chica lo acompañara.
Durante el camino la joven solo guardo silencio ante los regaños del hombre
Que de una mentirosa no la bajaba
- quiero que los dos se queden aquí a ver si a si aprenden el sentido del compañerismo.
Dicho esto salió dejando a ese par frente a frente.
Takaki al ver a sora movió su silla para alejarse de ella
El tiempo pasaba y ninguno de los dos hablaba.
Mientras que aya y Ryutaro esperaban a que sora llegara para arreglar el mal entendido.
Cosa que nunca paso puesto que la chica seguía en la sala de castigos en compañía
De su hasta entonces peor enemigo. El cual se puso de pie y comenzó a caminar en círculos provocando que sora sintiera unas tremendas ganas de golpearlo.
-puedes dejar de hacer eso?
- no me digas que ya estas desesperada si apenas han pasado unos cuantos minutos.
Sin poder contenerse sora se levanto de prisa y se puso frente a takaki
- basta te he dicho que te detengas.
Grito sosteniendo de ambos lados al chico.
Takaki se quedo inmóvil al sentir las manos de sora sobre su cuerpo
Y sin darle tiempo de nada se aproximo a su rostro.
- jamás te atrevas a volverme a tocar.
Dijo a escasos centímetros de los labios de sora.
Regreso a su lugar esperando que el tiempo pasara lo mas rápido posible.
....
Inoo miraba detenidamente su bebida mientras esperaba a que su amigo llegara
El estar lejos de su tierra natal era muy difícil pero por fortuna encontró a ese amigo del pasado
Un chico muy amable al cual consideraba casi su hermano
- yuto estoy por aquí.
Dijo el mayor alzando su mano para que el chico lo viera.
Ambos comenzaron una amena plática
Mientras comían
- y si tanto la extrañas por qué no regresas
Sugirió yuto mirando a los ojos a inoo
- no lo sé creo que la despedida le dolió mucho?
- pero la quieres y eso es lo que importa a parte allá también ahí donde estudiar arquitectura.
Inoo se quedo en silencio por unos segundos
Para después decir lo que aquella tarde decidiría su futuro con aya
- volveré y hablare con ella.
Exclamo dando un corto suspiro…..
continuara..
Comentario de ichigo-chan
Hola nenas wiii pues aquí esta este fic espero les guste hahahaha
Que mas ? Asi, que este fic esta dedicado a mi hermanita ayaa como ya lo habrán notado ella es la protagonista ^-^ bueno ya me voy a dormir hahah bye