
TITULO: MY STORY, MY LOVE
PAREJAS: Takachii, Inoodai daikame, Inookame, Akame y a ver que se me ocurre
CAPITULOS: eso si no se
GENERO: mmm yaoi en sí, pero no se en que subdividirlo
AUTORA: tsuki
“El Amor es como el Mar,
Puedes ver el Principio pero no el Final”
-No seas malo cuéntamela de nuevo Yuya
-No, no quiero, te la he contado ya muchas veces
-Pero me gusta y es lo único que me hace dormir y lo sabes Yuya
-Ah está bien pero solo una vez más y te duermes. Lo prometes Yuri
-Si lo prometo
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“Adiós” fue lo último que me dijiste después antes de que te marchara para siempre. ¿Por qué? Me pregunto una y mil veces lo mismo, porque te dije lo que sentía, nada de esto hubiera ocurrido si no te lo hubiera dicho, el pasado ya no se puede cambiar y mis sentimientos de mi corazón tampoco.
-Inoo Kei, hijo de un comerciante importante en la era Meiji y único heredero de todo, era un chico que se podría decir tenía todo, era rico, culto, encantador, guapo, pero su corazón era tan frio como el hielo. Hasta que un día se enamoro y aquí es donde comienza nuestra historia.
“El amor hace que el Alma
Salga de su escondite”
Daiki Arioka había entrado a trabajar por él solamente. Desde aquella vez que lo vio en el centro del pueblo no podía quitárselo de su mente, aquella figura tan esplendorosa, su porte tan elegante y su rostro tan bello, creyó que podría tener alguna oportunidad con él hasta que se entero quien era, el hijo del mercenario más rico de todo Japón, en ese momento todas sus ilusiones se vinieron abajo, un día vio el letrero que diciendo que se aceptaba mayordomo en aquella casa de ensueño.
Había muchas personas y de un momento creyó que jamás lo lograría hasta que lo llamaron diciendo que él era el que trabajaría. Sintió que era la persona más feliz del mundo.
Pasaban los días y no podía ver al chico que tanto le había encantado, hasta que un día como si hubieran escuchado sus suplicas, oyó un fuerte sonido
-¡¡¡¡ERES UNA IMBECIL COMO SE TE OCURRE QUE VOY A PONERME ESTO, LARGO DE AQUÍ!!!!
Daiki solo vio como una joven muchacha corría por todo el pasillo tratando de escapar de un joven muy furioso.
-¡TU! Ven acá
Un escalofrió recorrió todo su cuerpo cuando la persona que más le gustaba en el mundo le ordenaba que fuera hacia donde estaba, pero sobre todo enojado, eso le daba miedo
-si dígame
-busca otro traje rápido tengo que irme
-si enseguida
-ah y empaca lago de tu ropa, te vas conmigo
-eh perdón
-solo haz lo que te dijo y no reproches o quieres que te despida a ti también
-no no perdón enseguida
Daiki se apresuro a buscar su traje para después empacar no entendía muy bien el motivo pero no le desagrada para nada la idea de ir con Inoo-sama aunque resultara ser un gruñón
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-Inoo realmente era un gruñón mira que decirle así a una de sus empleadas, ¿Cómo alguien se puede enamorar de el?
-El amor nos ciega Yuri, aunque sea un amor prohibido
-Yuya… ¿Lo dices por... nosotros?
-Mejor te sigo contando
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-Me pregunto por qué querrá que lo acompañe, no lo entiendo es muy extraño, “pero aun así lo amo”
-permiso, Arioka-kun está listo
-si gracias por llevarla
-no tienes nada que agradecerme, al contrario yo te deseo suerte con Inoo-sama
-¿Por qué?
-veras él es muy como decirlo muy… especial
-¿ah? No entiendo
-todo debe ser perfecto, ordenado limpio de buena calidad cosas por el estilo muchos han sufrido por culpa de ello, por ejemplo la chica que en la mañana despidió solo porque había una pequeña arruga en una manga que ni se veía
-mmm ya veo eso si no me gusta
-¿sabes porque te contrataron a ti? A pesar de no tener ninguna experiencia en particular.
-ni idea incluso a mi me sorprendió
-por que Inoo-sama dijo que eras…bonito
-ah ¿qué dices?
-si no te has figado en esta casa solo hay personas jóvenes y con cara bonita solo eso
-ahora que lo dices es verdad
-¿A QUE HORA PIENSAS BAJAR? YA ME CANSE DE ESPERAR APRESURATE KAMENASHI
-lo siento enseguida las bajo
-un error mas y te despides de tu trabajo
-lo siento de verdad
Rápidamente Inoo bajo
-de verdad es gruñón
-Si Arioka aun así las chicas se mueren por él y... los chicos
-eh los chicos
-Sip, no me digas que no te gusta si desde que entraste solo has deseado verlo y entraste nada más por qué no tenías nada que hacer
-ah eso es mentira yo no deseo verlo y entre a trabajar porque necesito el dinero
-jajá lo que digas bueno ya vete porque si no te va a despedir o peor
-¿eh? Hay algo pero que despedirme
-si solo te gustan las chicas entonces si
-“que miedo”
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-hay algo pero que ser despedido
-Solo si te gustan las chicas como dijo el mayordomo
-no entiendo
-es lo que a veces hacemos tu y yo en las noches
-OwO no digas eso Yuya me da vergüenza
-jajá está bien
-ah ya tengo sueño mañana me sigues contando
-Claro mi pequeño Yuri, buenas noches “mi ángel”
-buenas noches
Anoche pedí a un ángel que fuese a protegerte mientras dormías. Al rato volvió y le pregunté por qué había vuelto.
“Un ángel no necesita que otro lo proteja, me respondió”
NOTA: perdón por las faltas de ortografías que tengo no soy muy buena escribiendo pero hare mi mayor esfuerzo y espero comentarios
Eran las seis de la tarde de un caluroso día del mes de agosto y Kei se dirigía al apartamento de Sho, cuando creyó ver a su amado en compañía de otro chico. Se acercó un poco más para cerciorarse si se trataba de Sho o no.
Kei se sorprendió al reconocer al chico que suavemente acariciaba la cara de Sho mientras le sonreía. ¡No podía creerlo! Akanishi Jin, uno de los chicos con más éxito entre las chicas, estaba en una actitud muy cariñosa con Sho. Los celos se apoderaron de Kei, que dio media vuelta y se alejó del lugar, con los ojos llenos de lágrimas.
Media hora más tarde, Kei recibió en su móvil una llamada de Sho. No sabía si cogerlo o no. Dudó unos instantes, y finalmente lo cogió.
-Kei, ¿dónde estás? Llegas tarde, cielo. Llevo más de media hora esperándote.
-No me encuentro muy bien.
-¿Qué te pasa? ¿Quieres que vaya yo? ¿Por qué no me has avisado?
-Demasiadas preguntas, Sho. Nos vemos mañana.
-Kei, ¿estás llorando?
-No. Estoy bien. Adiós, Sho.
-¡Espera! No estás bien. ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
-Dímelo tú. ¿Con cuántos tíos estás a la vez?
-¿Qué? ¿A qué viene eso?
-No me has contestado. Déjalo. Nos vemos mañana en la JE. Adiós.
Kei colgó antes de que Sho pudiese decir nada más. Sho volvió a llamarle, pero no le cogió más el teléfono.
Al día siguiente, Sho fue a la sala de ensayos en la que se encontraban los JUMP.
-¿Qué te pasa? ¿Qué te he hecho?
-¡No grites! No estamos solos.
-¡Me importa una mierda! – gritó Sgo lleno de ira. - ¿Qué diablos te he hecho? ¿Por qué me mentiste ayer? ¿Por qué me colgaste y no me cogías después?
Kei cogió a Sho por el brazo y se lo llevó a otra sala vacía, ante las atónitas miradas del resto de los JUMP, que no entendían nada.
-¿Estás loco? – exclamó Kei. - ¿Acaso quieres que se enteren todos?
-¡Me da igual! Lo que quiero saber es qué te pasa conmigo. ¿Por qué no viniste ayer?
-Sí que fui, Sho. Pero tú estabas muy ocupado con alguien.
-¿De qué demonios estás hablando?
-Ayer te vi en tu calle con Jin, bastantes cariñosos por cierto.
.¡Aaah! Es eso.
-¿Qué? O sea, que es verdad.
-Sí, estuve con Jin. Vino a hablar conmigo.
-Vale. Pues… será mejor que no nos veamos más.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Porque estabas con Jin.
-Te lo he dicho. Estábamos hablando. Nada más.
-Eso no es lo que me pareció a mí. Te acariciaba la cara y te sonreía.
-¡Estás celoso! – dijo Sho sonriendo.
Kei miró para el suelo y salió corriendo de la sala. Sho salió tras él, pero justo en ese momento, llamaron a los JUMP por megafonía para un ensayo en el escenario.
Sho se encerró en una de las salas de piano. La sala donde besó a Kei por primera vez. Llevaba un rato pensando, ensimismado, cuando sintió una mano sobre su hombro. Se giró sonriente esperando ver a Kei, pero en su lugar fue a Jin a quien vio junto a él.
-¡Vaya! Me gusta saber que te alegras de verme. – dijo Jin.
-¿Qué haces aquí? – preguntó Sho, cambiando radicalmente la expresión de su cara. – Déjame en paz, Jin. Ya te dije ayer que no me interesas.
-Bueno. Es sólo cuestión de tiempo. Caerás en mis redes, Sho. Tu cuerpo será mío. Por cierto, ¿sabes que estás realmente sexy cuando te cabreas? – dijo acercándose más a Sho.
-¡Vete al infierno! – gritó Sho, mientras intentaba alejar a Jin de un empujón.
Jin reaccionó a tiempo, y agarró el brazo de Sho. Lo acercó a él y lo beso apasionadamente. Cuando Jin se apartó, Sho vio a Kei en la puerta con cara de terror.
-¡Kei! – dijo Sho yendo hacia él. – No es lo que tú crees.
-Ya claro. – dijo Kei con los ojos humedecidos.
Sho agarró a Kei antes de que éste pudiese escapar y lo abrazó. Jin no podía creer lo que estaba viendo.
-Sho – dijo Jin. – No me digas que prefieres a este enano antes que a mí. ¡Si está esmirriado! No tiene ni un músculo.
Jin se acercó a Kei y le dijo:
-No te saldrás con la tuya. Te lo quitaré.
Jin abandonó la habitación con una maliciosa sonrisa en sus labios. Cuando se quedaron solos, Sho besó tiernamente a Kei.
-Lo siento, cariño. Lleva un tiempo queriendo algo conmigo pero yo no quiero nada con él. Por eso me acariciaba el otro día, pero le quité la mano. Supongo que no viste eso porque te fuiste.
-¿Por qué no me dijiste nada?
-No quería preocuparte.
-Sho, ahora Jin sabe que estamos juntos. Seguro que se va de la lengua y lo dice por ahí.
-Me da igual, Kei. Yo quiero estar contigo. Si la gente se entera, pues que se entere. Te necesito y te quiero. Y sé que tú a mí también. Jin sólo quiere mi cuerpo.
Kei besó a Sho, y ambos se fundieron en un tierno abrazo. De repente oyeron un ruido. Los dos miraron a la puerta y vieron a Hikaru con cara de sorpresa.
-Yo… lo siento. No sabía… bueno, me voy.
-¡Hikaru, espera! – dijo Kei. – Necesito que me guardes el secreto.
-Claro, pero… ¿por qué no me habías dicho nada? Sabes que no te traicionaría.
-Lo siento. Sé que debí decírtelo, pero no sé qué pasaría si se enterase Yabu.
-¿Si me enterase de qué? – preguntó Yabu desde la puerta.
-Kei y yo estamos juntos. – dijo Sho – Llevamos seis meses saliendo. Y creo que no es asunto de nadie lo que haga con su vida privada.
Kei miró a Yabu horrorizado. Yabu miró a Kei y sonrió.
-Sho tiene razón. Tu vida privada es tuya, pero ten cuidado. La gente es muy mala y le gusta mucho hacer daño. Por mi parte decirte que mis labios están sellados.
Sho miró a Yabu y le sonrió. Kei también le sonrió.
-Gracias, líder. – le dijo.
-¿Para qué están los amigos? Porque… también soy tu amigo, y a los amigos se les apoya y ayuda.
-Gracias, Yabu. Eres un buen amigo.
Yabu abrazó a Kei.
-Si alguna vez necesitáis una tapadera, podéis usarme.
-A mi también. – dijo Hikaru, sonriendo.
Kei abrazó a Hikaru con lágrimas en los ojos.
-No llores, tonto.
Sho sonrió a los dos chicos y les agradeció su ayuda.
Después de los ensayos, Kei y Sho se fueron al apartamento de Sho.
-Sho, Yabu y Hikaru ya lo saben… creo que debo decírselo al resto.
-Como quieras, mi amor. Ya sabes que a mí no me importa lo que opine la gente, siempre que estés a mi lado.
Sho besó dulcemente a Kei. Sus labios abandonaron los de Kei para recorrer su mejilla hasta la oreja; y de ahí, fueron bajando primero al cuello, después al pecho, hasta llegar al ombligo del menor.
Kei se excitaba cada vez más, al notar las suaves manos de Sho acariciando su miembro. Sho succionó el miembro del joven haciendo que éste gimiese aún más alto. Cuando Sho terminó su “trabajo”, Kei lo tumbó en la cama, y los gemidos de ambos, se unificaron. Kei no podía para de besar a Sho por todo el cuerpo. El tacto de su piel despertaba todos sus sentidos; le excitaba de tal manera que no quería otra cosa que sentir el contacto con ella. Todos los instintos más salvajes de Kei se despertaban con sólo sentir el tacto de Sho.
Cuando recibí la llamada de Yuto admito que no me sorprendí, como parte del clan Yamada era consiente de que Ryosuke había vuelto a estar encerrado. Podría haberle ayudado pero estaba esperando la llamada de Yuto. A él le debo más de un favor, a él le debo más que mi vida, y no me arrepiento de nada. No me arrepiento de haberlo ayudado aquella vez, no me arrepiento de haber sido brutalmente golpeado, no me arrepiento de haberme escapado y haber terminado con los Yakuzas. ¿Por qué? La respuesta es triste, pero la niñez de Yuto no se fue al momento de comenzar a prostituirse, la niñez de Yuto se fue tiempo después por mí culpa.
¡Ti ti ti. Ti ti ti! escucho la alarma proveniente de mi reloj, esta indica que ya es hora de tomarme mis medicamentos, es curioso que ahora que estoy pensando en Yuto la alarma me recuerde que es hora de mis pastillas... ¿Por qué las tomo? Esa es la razón de todo...
Cuando me uní a la red el mismo día llegó Yuto. Los dos por motivos similares, nos recogieron de la calle, de padres los cuales nos abandonaron, yo era 2 años mayor que él, pero al ser nuevos entablamos amistad inmediatamente, éramos algo así como mejores amigos.
Es curioso, en este trabajo esperas morir de enfermedades de contagio sexual, sin embargo yo no moriré de eso, mi enfermedad es mucho más compleja. ¿Quién diría que los viejos pervertidos también son científicos? Me gustaría no recordarlo, pero lamentablemente sí lo hago, lo recuerdo por cada pastilla que tomo, por cada día que recuerdo a Yuto y también por cada día que pienso que él no está conmigo, y sé que él no volverá, sé que no lo encontraré de nuevo...
Recordar mi vida es triste, sin embargo lo haré desde la vez que entré a la red. No tiene tanto valor lo que viví antes, tampoco daré las razonas por la cuales terminé allí, solo comenzaré desde el primer día en el que entré y conocí a Yuto, repito que como éramos los nuevos congeniamos altiro.
Él tenía 9 años y yo tenía 12 años, él pronto cumpliría los 10. Nos acostumbramos al poco tiempo a hacer el trabajo; la dinámica era fácil: Los viejos miraban un catálogo, nos reservaban, pagaban y volvíamos a ser pedidos, en el catálogo solo estaba nuestra foto y nuestro apodo, ya llevaba 3 meses de clientela cuando un hombre de unos 30 años me reservó, lo curioso fue que él no miró el catalogo, el solo pidió a un chico de mi edad con una masa corporal parecida a la mía. ¿Suena como si hablaros de carne no es verdad?
- ¡Aah...! - no puedo evitar soltar un quejido, mi pecho me duele, duele y va empeorando con el tiempo - ¡Aajjkk! - los sonidos guturales provenientes de la sangre que fluye por mi garganta se hacen presentes ahora, toso un poco y escupo la molesta sangre.
Odio la sangre, la odio tanto... por eso le pedí a Yuto que no hubiera sangre aquél día, claro que estaba en un estado de shock demasiado grande el día en que se lo pedí, si pudiera regresar el tiempo borraría esa petición de la historia.
La noche que fui a mi cita con el científico de 30 años recuerdo que al momento de desvestirme sentí como el hombre cubría mis fosas nasales con un paño con un fuerte olor. Después, vi negro y cuando abrí los ojos nuevamente estaba en una habitación desconocida, con mi pecho desnudo y conectado a intravenosas con líquidos extraños en ellas.
- ¿Qué demonios? - intenté sentarme pero mis muñecas estaban atadas a la cama.
- Siéntete orgulloso - me dijo mi "cliente" el cual estaba frente a mí e espaldas haciendo mezclas en tubos de ensayos.
- ¿De qué? - mi tono de voz era neutro - ¿Por qué estoy así?
- Eres una prueba humana - me miró por encima de su hombro - estas lleno de anticuerpos, veremos como reaccionas...
- ¡Eso es ilegal! - grité.
- Y ofrecer prostitución si eres menor también lo es - luego sonrió de manera macabra - si los resultados son negativos a nadie le importaría, eres solo un objeto carnal ¿sabías?
Mis ojos se llenaron de lágrimas, sentía impotencia, pena, rabia y millones de cosas surgían desde mi pecho en ese momento. Estuve amarrado una hora, entonces la alarma de mi reloj sonó.
- Se acabó la hora al parecer - me dijo - te pediré la próxima semana para ver si mi experimento está dando resultados.
Le escupí en la cara y me fui corriendo cuando me vi libre de las cintas que ataban mis muñecas, la ropa no tenía mayor importancia y las intravenosas las arrojé en el camino. Llegué a pies descalzos y tiritando a mi habitación que compartía con Yuto. No fui capaz de llegar a mi cama y me quedé en posición fetal en una esquina. Yuto inmediatamente y me abrigó con una frazada.
- ¿Dai-chan qué ocurrió? - mi miró directo a los ojos, arrodillándose frente a mí.
Comencé a llorar, llorar con la mirada fija y los ojos fríos, a llorar, por cada lágrima que derramaba mis tiritones se hacían más fuertes. Yuto entonces me abrazó.
- Tranquilo, puedes contar conmigo para lo que sea... - me susurró Yuto.
- Entonces mátalo - esas palabras las dije sin pensar - no de manera sangrienta, que sufra mucho, de cualquier forma pero mátalo... Él experimento conmigo Yuto, me inyectó anticuerpos y sustancias extrañas...
Yuto me abrazó más fuerte.
Al día siguiente sentía fiebre y dolor de cabeza, una jaqueca muy fuerte, no podía pensar con normalidad.
- ¿Cuál es la casa del hombre que te hizo eso? - me preguntó apenas me vio.
Le dije la dirección sin pensar para qué la quería, la jaqueca no me dejaba pensar claramente. Entonces, al día siguiente me enteré de la noticia: hombre de 30 años de edad muere en un incendio, se descubre laboratorio escondido bajo su casa, el hombre presentaba quemaduras directas en el rostro y las piernas que no parecían ser provocadas por el incendio.
- Yuto... - susurré con los ojos llenos de lágrimas cuando terminé de leer la noticia.
Haber matado a una persona a los 10 años, haberla matado de esa forma cruel: sin sangre pero con mucho dolor, matarla porque un amigo te lo pidió.
Por eso estoy en deuda él, porque por mí cometió un acto tan horrible como ese, por eso al momento de presenciar su escape con Kame-san no dudé en ayudarlo, él merecía ser feliz, además no quería que le ocurriera lo mismo que a mí...
A mis 13 años conocí a un chico un año mayor que yo, aunque me costaba socializar con la demás gente de mi edad, salvo a Yuto yo no tenía amigos, no conocí a más gente a excepción que fueran clientes, mi enfermedad era notable pero no pasaba más que como asma, pero por esta misma tenía menos trabajo, la red me daba más horas libres de lo habitual, fue así como le conocí.
Paseaba por las calles de los barrios más adinerados de la pequeña ciudad y comencé a escuchar la melodía de un piano, era lo más hermoso que había escuchado en mi vida y con curiosidad inmensa por saber más acerca de la melodía me dirigí a donde provenía y llegué hasta las afueras de una casa con la puerta de entrada abierta, y un camino de piedras que daba un patio trasero. Sin dudarlo entré y medida que llegaba al patio el sonido se hacía más fuerte y más hermoso, cuando llegué observé a un chico más menos de mi edad, de cabellos oscuros y vestimenta elegante sentado frente a un piano de cola. El chico terminó su práctica.
- ¡Continúa! - le pedí sin pensarlo.
- ¡AAAH! - gritó el chico y sobresaltado se levantó del asiento - ¡Acosadoooor!
- ¡¿AAAH?! - entonces me di cuenta de la situación y de mi posición.
- ¡Acosador! ¿O eres un asaltante?
- ¡Espera, espera! - No sabía como explicar la situación - No soy ni lo uno ni lo otro...
- ¡No te creo! - El chico sacó una escoba y comenzó a perseguirme.
- ¡E-espera! ¡¿De dónde sacaste la escoba?! - comencé a huir pero el chico me perseguía.
- ¡Sabía que era una mala idea de parte de mi padre comenzar a dejarme solo desde el año pasado! - El chico gritaba sus pensamientos y seguía intentando golpearme con la escoba - ¡sabía que dentro de los siguientes 365 días me pasaría algo como esto!
- ¡Espera... te di...! - comencé a toser, correr no me hace bien, entonces decidí utilizar un método más agresivo para parar al chico.
Me volteé rápidamente para enfrentarlo y cuando él tenía la escoba alzada en el aire me aventé contra él y terminamos los dos en el suelo, yo arriba del chico.
- ¡Te dije que te detuvieras! - miré al chico a los ojos, entonces me di cuenta de que era un chico muy lindo.
Tenía el cabello negro, ni tan corto ni tan largo, facciones bien marcadas. labios claros y de proporciones perfectas, ojos cafés y sinceros y una tez mate hermosa, tez que quedaba de lo más bien con su traje blanco que acababa de mancharse con el contacto con la tierra...
El chico y yo tranquilizamos nuestras respiraciones mientras nos mirábamos sonrosados, entonces lentamente fui quitando mi peso de encima suyo y el a medida que yo me levantaba fue incorporándose. Quedamos sentados frente a frente, entonces comenzó mi tos, cubrí mi boca con ambas manos y me hundía en el pecho del otro chico de forma inconsciente, él me rodeó con sus brazos hasta que terminé de toser.
- ¿Quieres un vaso con agua? - me preguntó.
- ¿Le darías un vaso de agua a quien minutos antes llamaste acosador y que luego te aventó contra el suelo? - le sonreí ante sus actitudes raras.
- Claro - me sonrió del mismo modo el chico - acompáñame.
Lo seguí dentro de su casa y me llevó hasta una gran cocina, me sirvió un vaso con agua que tomé con ansiedad.
- ¿Cómo te llamas? - me preguntó el chico mientras tomaba el agua.
- Daiki ¿y tú?.
- Inoo, Kei Inoo.
- Gracias por el agua Inoo-kun.
- De nada - me sonrió - acompáñame a mi habitación a cambiarme estas ropas.
Asentí con la cabeza y lo seguí, subimos una escalera en forma de caracol muy hermosa, todo ene sa casa era hermoso, grande y lujoso, pero al llegar a su habitación no pude evitar exclamar mi asombro.
- ¡Increíble! ¡Es realmente muy amplia y ordenada!
- Jajajaja - rió fuerte Inoo - Mis compañeros de curso dicen siempre que es anticuada...
- ¿Por qué anticuada?
- No tiene ni grandes televisores ni nada, solo un piano y libreros y una cama...
- ¡Pero la cama es gigante! ¡Cómo la de los hoteles!
- ¿Hoteles? Jajaja - rió de nuevo Inoo.
Inoo se cambió rápidamente, toda su ropa era elegante y toda le sentaba bien.
- Oye Daiki-kun
- ¿Sí? - dije mientras husmeaba los títulos de sus libros.
- ¿Por qué entraste a mi casa?
- Bueno... - no sabía como explicar bien lo que me ocurrió - no lo sé, solo sentí el sonido del piano y pensé que era muy hermoso y quería escucharlo más de cerca y... a quién lo tocaba.
Inoo se sonrojó de golpe.
- ¿Quieres venir a escucharlo todos los días?
- ¿¿Puedo??
- Por supuesto - sonrió Inoo - no tengo muchos amigos en la escuela y la verdad es que e agradaste mucho y... y... - Inoo vacilaba en sus siguientes palabras - todos los días a esta misma hora ¿Está bien?
- ¡Me encantaría! Pero... ¿No te molesta tener que tocar el piano porque yo estoy aquí?
- Al contrario, me encantaría, tocaré el piano para ti todos los días - extendió su meñique - ¿Promesa?
- Promesa - sonreí y junte mi meñique con el de él.
Ese día llegué a mi habitación con el corazón latiendo a mil por hora. No lograba conciliar el sueño pensando en Inoo.
Al día siguiente fui a su casa, él estaba esperándome con bocadillos y té, él tocó una alegre melodía para mí.
Todos los días iba a casa de Inoo, con él tiempo fuimos ganando más y más confianza, comenzamos a salir a más lugares, íbamos al cine, a las cafeterías, a caminar al centro o a descansar en el parque. También con el tiempo fuimos llamándonos de forma más cercana, yo lo llamaba Kei-kun y él Dai-chan.
- Oye Dai-chan - Kei me habló mientras comíamos un bocadillo en el parque.
- ¿Sí?
- ¿Quieres...? - Kei tomó mi mano - ¿Quieres quedarte a dormir esta noche?
- ¿No es muy temprano para ofrecerle la cama a tu acosador? - le dije en broma.
- Dai-chan, ya llevamos más de un año de conocernos...
- Está bien - dije sin medir lo que significarían mis acciones.
- ¡Genial! - sonrió Kei de forma adorable y besó mi mejilla.
Me sonrojé ante ese gesto, aunque no era poco común entre nosotros, así como tampoco lo era caminar tomados de la manos.
Esa noche me quedé en casa de Kei, sus padres estaban de viaje y nos acurrucamos juntos, a pesar de que la cama era bastante amplia y tibia nosotros estabamos abrazados mirándonos fijamente.
- Dai-chan yo...
- ¿Sí?
- Buenas noches - cerraste los ojos.
- Buenas noches - deposité un suave beso sobre los labios de Kei.
Llegué la mañana siguiente a la compañía, estaban esperándome con un castigo.
- ¡¿Se puede saber qué te crees?! - comenzó a reprenderme el jefe - ¡Tienes solo 13 años! ¡No puedes decidir aún si trabajas o no una noche! ¡Perdimos dos clientes por tu culpa!
- Lo siento...
- ¿Crees que con un "Los siento" vas a arreglar los $600.000 que perdimos? - El jefe me miró serio - Trabajarás toda la tarde, incluso en la noche.
- Jefe por favor no.
- ¿Crees que solo porque estás enfermo no vas a trabajar nunca más en las tardes? Además ¿Qué haces con tanto tiempo libre?
Guardé silencio.
- ¿Lo ves? Nos e diga nada más, anda a alistarte, comienzas ahora mismo.
"Todos los días a esta misma hora " "Todos los días a esta misma hora " Recordaba una y otra vez la promesa con Inoo.
Me sentía tan vació, pasaba de cuerpo en cuerpo y las horas pasaban cada una con un tiempo distinto, estaba cansado, quería salir de las habitaciones, quería escaparme y llegar al cálido abrazo de Inoo. Pronto dieron las cinco.
"Todos los días a esta misma hora " Recordé. Tenía un encuentro con un cliente a esa misma hora, entonces instintivamente comencé a correr a casa de Inoo, no importaba el castigo que me dieran, prefería una paliza antes que fallarle a Kei. Corrí, corrí lo más que pude y llegué a la casa de Inoo, entonces vi su figura de espaldas. al piano, corrí a abrazarlo.
- Lamento llegar tarde... - hundí mi nariz en sus cabellos.
- ¡Dai-chan! - se volteó y me miró sorprendido - creí que no vendrías, paso más de una hora...
- Discúlpame - le dije con lágrimas en mis ojos.
- ¿Por qué lloras? - Kei beso mis lágrimas - los gatitos no lloran - me susurró antes de besarme.
Al momento de separamos comencé a toser, no es saludable que yo corra, sentía mis mejillas arder.
- Dai-chan estas muy sonrosado ¿Te sientes bien? - Inoo tocó mi frente - ¡Estás ardiendo!
- Así que estos es lo que haces en las tardes... - una voz masculina y grave habló detrás de nosotros.
- ¡Mierda! - no pensé que uno de los vigilantes de la red me seguiría.
- ¿Quién eres tú? - Inoo me abrazó protectoramente.
- ¿Quién soy yo? - el hombre sonrió de medio lado - soy la familia de este chico, ¿acaso Dai-chan nunca te habló de su familia?
- Dai-chan ¿Qué ocurre, quién es él? - me susurró Inoo desconcertado.
- Por favor vete- le pedí al vigilante - compensaré todo en la noche pero por favor vete...
- ¿En la noche? - Inoo me miró extrañado.
- Muchacho - el vigilante llamó a Kei - ¿Qué acaso no quieres saber que hará en la noche tu amado Dai-chan?
- No - Inoo contestó serio con el seño fruncido - quiero que lo dejes descansar y si tengo que saber algo que me lo diga él.
- ¿Y sabes porqué está tan cansado y con fiebre?
Entonces el hombre me tomó con una mano y me jaló hacia atrás, luego del cabello tiró de mi cabeza hacia atrás y paso su brazo libre por mi cuello, inmovilizándome.
- Este chico de aquí pertenece a una red de prostitución y si está enfermo es por atender a uno de sus clientes...
Inoo estaba en shock.
- ¿Es verdad lo que dice el hombre Dai-chan?
No podía negarlo, era verdad... Me quedé en silencio.
- Vete... ¡Vete por ahora no quiero ver a nadie! - gritó Inoo.
Después de aquello a los meses fue el escape de Yuto y al poco tiempo el mío. Inoo... sé que Inoo fue a estudiar al extranjero. Nunca más le volví a ver.
Termino de alistarme y me dirijo al apartamento de Yuto y Kamenashi. Al tocar la puerta me abre Yuto.
- ¿Qué vamos a hacer? - pregunté al estar ya todos sentados.
- Creí que tú tendrías uno - dijo Kame.
- Más o menos...
- ¿Tienes alguna idea? - preguntó Yuto.
- Sí - le contesté.

Kei
estaba tocando el piano en la sala de música, cuando sintió ser observado. Se giró y vio a Sho junto a la puerta.
Sho cerró la puerta y se acercó a Kei. Le miró fijamente y le sonrió.
-¿Qué… qué pasa? – preguntó Kei nervioso.
-Nada – dijo Sho sin dejar de sonreír.
-Entonces… ¿por qué me miras así?
-Kei… sé que te gusto.
-¡Yo no soy gay! – exclamó Kei, levantándose del piano bruscamente.
-Lo sé – respondió Sho, acercándose más a él.
Kei lo miró desconcertado. No entendía nada. En ese momento, Sho se acercó un poco más y besó el cuello del joven.
-Kei – dijo – yo tampoco soy gay, pero me gustas.
Sho estaba a punto de besar a Kei, cuando de repente Hikaru irrumpió en la sala.
-¡Kei! ¡Yabu quiere que nos reunamos todos!
Sho se apartó rápidamente del menor y abandonó la sala, no sin antes regalarle una suave y cálida sonrisa.
Kei se quedó mirando a Sho mientras éste desaparecía tras la puerta.
-¿Estás bien? – le preguntó Hikaru.
-¿Eh? Sí… sí – contestó Kei algo nervioso. – Anda, vamos.
Al día siguiente, Sho volvió a aparecer en la sala en la que se encontraba Kei.
-Sho…, no me des esos sustos. Estaba muy concentrado.
-Ya me he dado cuenta. Bonita canción, ¿la has compuesto tú?
-Sí – dijo Kei – dijo Kei – Es para… para… alguien especial.
-Pues me encanta.
Sho se acercaba cada vez más a Kei. Kei lo miraba fijamente a los ojos. Sho susurró un “te deseo” al oído de Kei, y lo beso dulcemente. El joven se dejó llevar y no dijo nada. Sho volvió a besar al joven y comenzó a desabrocharle el pantalón.
-¡Para! – exclamó Kei.
Sho lo miró fijamente.
-Aquí no; podría entrar cualquiera.
Al oír esas palabras, Sho sonrió y dijo:
-A las cinco te recojo en la esquina de tu calle.
Eran las cinco menos diez de la tarde. Kei no entendía por qué esperaba a Sho. “No soy gay” pensaba, “pero me gusta, me pone mucho”. El ruido de un claxon hizo que volviese a la realidad. Allí estaba Sho, más guapo que nunca, dentro de un coche, sonriéndole. Kei se subió al coche y Sho lo miró con ternura.
Cuando llegaron al apartamento de Sho, el mayor lo empotró contra la pared y comenzó a besarle salvajemente. La respiración de Kei empezó a acelerarse. Poco a poco, Kei perdió la vergüenza y empezó a formar parte de aquella explosión de pasión que Sho había comenzado.
Sho sonrió y se acercó más a Kei, para que éste pudiese notar como su miembro iba aumentando. Kei bajó su mano y empezó a acariciar el miembro de Sho. La respiración de Sho era cada vez más acelerada. Kei desbrochó el pantalón de Sho y se arrodilló para hacer aún más acelerada y entrecortada la respiración del mayor.
Después del éxtasis, Sho le quitó el pantalón a Kei, lo giró y comenzó a moverse de una manera que empapó de sudor a Kei al mismo tiempo que lo hacía gemir de placer extremo. Kei pedía cada vez más y las embestidas de Sho eran cada vez más salvajes.
Después le tocó el turno a Sho. Kei estaba eufórico y le daba todo lo fuerte que podía. Tiempo después, Kei estaba recostado sobre el pecho de Sho, y éste le abrazaba. Aún jadeantes y llenos de sudor, se miraron y sonrieron.
-Tenemos que mantenerlo en secreto – dijeron los dos al unísono.
Los meses siguientes fueron un poco difíciles. Cuando estaban solos, deban rienda suelta a su pasión; pero delante de los demás, tenían que disimular y cada vez les resultaba más difícil hacerlo.
Al día siguiente, Yuto se levanto un poco tarde. No había podido dormir bien por tener todo tipo de sueños extraños, en los cuales Ryosuke siempre estaba involucrado.
-Yuto, dice mama que si quieres ir con nosotros al museo –Le dijo Kento, mientras observaba a su recién levantado hermano.
-¿Al museo? –Pregunto Yuto-. Que cosa tan aburrida…
-Es más aburrido quedarse aquí –Le alego Kento-. Por cierto, ¿Qué hiciste ayer con Ryosuke?
-¿Cómo que “que hice”? –Pregunto alarmado Yuto, poniéndose de pie de inmediato-. Yo no hice nada.
-¿Por qué reaccionas de esa forma, tonto? –Le pregunto Kento, riendo.
Yuto no contesto. Realmente, a el también le había sorprendido su reacción. Recordó entonces la manera en que Ryosuke lo había tomado de la mano, y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
-Vienes, ¿o no? –Le pregunto, insistente, Kento.
-No, prefiero quedarme –Le dijo Yuto, recordando el acuerdo que había tenido con Ryosuke.
Era exactamente mediodía y Ryosuke se encontraba ya en la recepción del hotel. Los empleados, al pasar, lo saludaban amablemente, preguntándole si no se le ofrecía nada, naturalmente, Ryosuke no deseaba nada mas que su nuevo amigo llegara. Siguió esperando durante 10 minutos más y Yuto brillaba por su ausencia. Si algo odiaba Ryosuke, era que lo hicieran esperar.
-Ese tonto debió de haberse quedado dormido… -Murmuro Ryosuke, y se dirigió a la señorita encargada de la recepción del hotel.
-Joven Ryosuke, ¿le puedo ayudar en algo? –Le pregunto amablemente la joven.
-Por favor, ¿puedes mandar a un empleado a la habitación 452 con tambores y cornetas? Doy mi autorización para que abran la puerta… -Le pidió Ryosuke, sonriéndole amablemente.
La joven observo boca abierta a Ryosuke, y no era para esperarse más, pero aun así estaba dispuesta a obedecer las órdenes del hijo del dueño, pues no deseaba perder su empleo. La joven alzo una mano para llamar la atención de algún empleado, cuando Ryosuke miro al elevador y observo a un joven alto y de cabello negro que descendía de el.
-Creo que ya llego –Le dijo Ryosuke a la chica-. Ya no será necesario.
-Me alegra, joven –Dijo la empleada suspirando-. Estaba en la duda de que si le hacia caso a usted, su padre me correría, y si no lo hacia, usted mismo me correría.
-Vaya dilema –Dijo Ryosuke, sin quitarle los ojos de encima aquel alto chico que se aproximaba a el-. Le diré a mi padre que te aumente el sueldo. Nos vemos.
Ryosuke se alejo de la ahora sonriente empleada, y se dirigió hacia Yuto.
-¿Por qué llegas tarde? –Le dijo, parándose justo frente a el.
-Son solo 10 minutos, Ryosuke –Le dijo Yuto, revolviéndose un poco el pelo.
-¿Sabes lo que son 10 minutos en la vida de alguien que esta a punto de morir? –Dijo Ryosuke, de forma dramática.
-¿Morirás? –Pregunto Yuto, quedándose bastante impactado.
-No, solo era un ejemplo –Le dijo Ryosuke, mirando hacia otro lado-. Es solo que odio que me hagan esperar.
-Tenia cosas que hacer… -Comenzó a explicar Yuto, mintiendo claro, ya que se había quedado dormido.
-Pues me lo hubieras dicho, y no habríamos quedado –Le dijo Ryosuke mirándolo de manera extraña, como con reproche.
-Actúas como una novia celosa… -Murmuro Yuto, comenzando a enfadarse.
Yuto se arrepentía de haber cumplido el acuerdo con aquel chico. ¿Qué clase de chico era? Al principio le había parecido tan educado, pero ahora, Ryosuke se comportaba como un bebe.
Ryosuke lo observo, y después de cerrar unos momentos sus ojos, los abrió de nuevo sonriendo amablemente.
-Lo siento –Se disculpo el mas bajo-. Es que pensé que no vendrías.
-Te dije que lo haría –Le dijo Yuto-. De cualquier modo, ¿Qué quieres hacer?
-Y yo te dije que quería jugar contigo un poco –Le dijo Ryosuke, sonriendo.
-¿Y a que quieres jugar? –Pregunto Yuto.
-Te lo explicare cuando lleguemos –Dijo Ryosuke, dirigiéndose ya hacia la puerta.
-¿Lleguemos? ¿A dónde vamos? –Pregunto sorprendido Yuto.
Ryosuke no le contesto y continúo caminando. Segundos después, Yuto salio corriendo tras el.
Caminaron un rato en silencio. Yuto no sabia que decir o que preguntar. No conocía nada de aquel chico, no sabia que le gustaba o que le molestaba, así que prefirió esperar a que el otro hablara, pero parecía que ese momento jamás llegaría.
Después de caminar mucho, Yuto diviso a lo lejos lo que parecía el mar.
-¿Vamos al mar? –Pregunto Yuto en voz alta.
-Si –Dijo Ryosuke, sin mirarlo.
Yuto no entendía que clase de juego podría querer jugar Ryosuke en el mar. Ni siquiera habían traído una pelota consigo. Además, a Yuto no le gustaba el mar. Odiaba meterse al mar y que la arena se colara por partes de su cuerpo que le molestaba.
Pronto, se encontraron en una playa donde había muy poca gente. El lugar era grandioso. Las olas rompían limpiamente a la orilla de la playa y no se podía pedir un clima mejor. Se podría decir que era el día perfecto para salir a la playa, solo que había un error en todo el panorama: Yuto no había traído su bañador.
-Mm... Ryosuke… -Murmuro Yuto.
-¿Si? –Dijo Ryosuke observando con cara de ilusión la playa.
-¿Traes tu bañador? –Pregunto tímidamente Yuto, observando la ropa de Ryosuke.
-Claro que si –Dijo Ryosuke, mirando a Yuto sarcásticamente-. ¿Cómo puedes venir a la playa sin tu bañador?
Yuto agacho la mirada. Realmente el no sabia a donde se dirigían, así que no venia preparado.
-¿No traes el tuyo? –Pregunto Ryosuke-. No te preocupes, espera aquí.
Ryosuke se retiro, dejando a Yuto mucha mas sorprendido que antes. ¿Acaso Ryosuke se atrevería a…?
Ryosuke volvió después de unos minutos con una bolsa en sus manos.
-Toma –Le dijo a Yuto, pasándole la bolsa-. Perdón si no te queda, pero no me dijiste tu talla, y tuve que buscar a un chico que estuviera como tu.
-No era necesario… -Murmuro Yuto, sonrojándose un poco.
-Si no te pones tu bañador, no podrás jugar conmigo –Le dijo Ryosuke-. Hay baños por allá, ve a cambiarte.
-¿Y tu? –Le pregunto Yuto.
-Yo espero aquí –Le dijo Ryosuke.
Yuto se dirigió hacia donde Ryosuke le había indicado. Realmente era un chico sorprendente. Tenía cambios de humor muy acelerados y eso lo asustaba un poco. Además, a Yuto no le agradaba nada oír a Ryosuke decir “jugar conmigo”.
Sonaba tan… tan… Prefirió no pensar en aquello, y se dedico solo a cambiarse. Extrañamente, Ryosuke le había comprado a Yuto un bañador que le quedaba perfectamente a la medida. Yuto se sentía un poco apenado de vestir aquella prenda, con la cual mostraba todo su pecho, pero supuso que no habría problemas.
Salio ya vestido y se dirigió a donde había dejado a Ryosuke, pero el chico ya no se encontraba. Se sintió un poco asustado de verse solo en aquel lugar, pues no sabia como regresar al hotel. Miro para todos lados tratando de encontrar al chico bajito, y lo alcanzo a ver a la distancia.
Un poco lejos y muy cerca de las olas que reventaban a la orilla del mar, se encontraba un chico en bañador que agitaba la mano para llamar la atención.
Yuto comenzó a acercarse a el, quedando sorprendido de nuevo por aquella piel que se podría notar a kilómetros. La piel de Ryosuke era blanca y se percibía tersa y suave, aun a la distancia que se encontraba Yuto. El cabello de Ryosuke se agitaba con la brisa del mar y lo hacia lucir demasiado lindo. Yuto no podía evitar que sus ojos recorrieran completo a Ryosuke, aunque sabia que no debía hacerlo.
-¿Y a… a que quieres que juguemos? –Pregunto Yuto al llegar con Ryosuke.
-Ah, es algo muy sencillo y nos divertiremos mucho –En ese instante, Ryosuke tomo de la mano a Yuto y lo acerco a su cuerpo.
La piel de Yuto se erizo por completo y miro para todos lados, alguien los podría ver.
-¿Por qué te pones nervioso? –Le pregunto Ryosuke muy cerca de su rostro-. ¿Acaso yo te pongo nervioso?
Las mejillas de Yuto enrojecieron con aquel comentario. Era muy extraña la sensación que Ryosuke lo hacia sentir. Era como si aquel chico lo atrajera. Como lo que sentía al ver a la chica que le gusta. Pero ¿Cómo? Si Ryosuke era un chico, al igual que el.
-Lo único que quiero es que juegues conmigo… -Ryosuke parecía provocarlo, al susurrarle aquellas palabras tan cerca de el.
El corazón de Yuto comenzó a latir alocadamente. Aquello estaba mal. No podía sentir atracción por un chico. No, eso jamás…
-Jugaras, ¿o no? –Pregunto impaciente Ryosuke, riendo.
-¿A… a que jugaremos? –Pregunto Yuto.
-¡Haremos castillos de arena! –Grito entusiasmado Ryosuke, tirandose de rodillas en la arena.
-¿Qué? –Grito Yuto, quedando sorprendido.
-¿Qué pensabas que haríamos? –Le pregunto Ryosuke, poniendo una mirada infantil.
-No, es solo que… -Yuto no sabia que decir.
Se había puesto a pensar un sin fin de cosas que ni siquiera tenían sentido. ¿Cómo se le pudo haber ocurrido que Ryosuke intentaba seducirlo? Aquel chico lo único que quería era hacer castillos de arena.
-Esta bien –Dijo Yuto, arrodillándose al lado de Ryosuke en la arena.
Juntos comenzaron a construir un enorme castillo con la arena que tenían alrededor. Ryosuke parecía divertirse de lo lindo, mientras Yuto no parar de mirarlo. Era solo el hecho de que lucia tan lindo, sonriendo ampliamente de la emoción.
Era un poco difícil construir aquel castillo, ya que ellos no llevaban las herramientas adecuadas, pero aun así se esforzaron en hacerlo. Yuto rápidamente noto que trabaja mucho mas que Ryosuke, ya que el chico mas bajito a veces se quedaba quieto observando como trabajaba Yuto, pero decidió no decir nada.
Poco a poco, al transcurrir el tiempo, las personas que se encontraban en aquel fragmento de la playa se fueron retirando, dejando a aquellos dos chicos cada vez mas solos. El sol comenzó a ponerse, al tiempo que Yuto se recostaba en la arena, cansado de tanto trabajo.
-Fue divertido, ¿no? –Pregunto Ryosuke, observando el enorme castillo que habían construido.
Yuto cerró los ojos, a el no le había parecido tan divertido. Había arena por todo su cuerpo y eso le molestaba muchísimo.
De pronto, sintió una calida mano posarse en su pecho y abrió los ojos de golpe. Se encontró con el rostro de Ryosuke muy cerca de el.
El chico se había inclinado sobre Yuto y mantenía al más alto contra el suelo con una de sus manos.
Ryosuke sonrío de manera triunfante al notar la mirada de inquietud que tenia Yuto.
-¿Qué… que… que sucede, Ryosuke? –Pregunto nervioso Yuto, sin evitar tartamudear. No entendía porque Ryosuke hacia aquello, justo como había pasado el día anterior en la habitación del chico.
-Todavía no termino de jugar –Murmuro Ryosuke, acercándose más a Yuto.
Yuto podía percibir el aliento de Ryosuke en su rostro, y al verlo aproximarse más, cerró los ojos con ansias de que aquel momento llegara…

Dos meses más tarde de su llegada, el jefe mandó llamar a Kei. Cuando el joven entró en el despacho, se asustó un poco al ver a tantos chicos allí. No entendía qué hacía él allí con aquellos chicos. Los conocía a todos, pues eran juniors igual que él, pero con alguno apenas había hablado.
-Tranquilo – le dijo Yabu sonriendo.
Allí estaban Yabu, Hikaru, Daiki y Yuya. A estos los conocía bien; había estado con ellos muchas veces, y se habían hecho grandes amigos. Sobre todo Hikaru; era especial para él. Hikaru se había convertido en su compañero de juegos, y su cómplice.
Además de estos chicos, en el despacho había otros jóvenes, algunos más conocidos que otros. Con ellos había hablado en alguna ocasión. Kei adoraba la sonrisa y la ternura de Yuri; y Ryosuke, era como su hermanito pequeño.
A Keito y Ryutaro apenas los conocía. Keito llevaba poco tiempo dentro, y Ryutaro pasaba mucho tiempo con su hermano Shintaro y otros jóvenes juniors.
El jefe llegó diez minutos después y comenzó a hablar:
-Chicos, quiero hacer una prueba. Desde hoy seréis un grupo, un gran grupo de diez miembros. Quiero ver cómo funcionáis en equipo. Si lo hacéis bien, tendréis posibilidades de triunfar. Eso es todo. Podéis retiraros.
-Pero señor…- dijo Kei. Justo entonces, Yabu le dio un codazo.
-¿Sï? – preguntó el jefe.
-Na…nada – contestó Kei – gracias.
-Será mejor que nunca reproches nada al jefe, si lo que quieres es seguir aquí – le dijo Yabu al salir.
-Lo siento.
-No pasa nada. Venga, vamos a mirar la agenda. A ver qué nos toca hacer hoy.
-Nosotros tenemos ensayo de baile con los Arashi – dijo Yuto.
Los pequeños se dirigieron a una de las salas de ensayos. Allí se juntaron con los Arashi y comenzaron con los ensayos de baile.
Después del ensayo, los diez jóvenes se reunieron y pensaron en un nombre para el grupo. Después de mucho deliberar, dieron con un nombre que gustó tanto al jefe como a los diez chicos: HEY! SAY! JUMP!!!!
Kei estaba muy feliz, ¡Todo estaba pasando tan rápido! Su sueño cada vez estaba más cerca, pero aún así, no quería hacerse demasiadas ilusiones.
Al día siguiente, los cinco JUMP mayores se reunieron para ver el ensayo de los pequeños con los Arashi. Al entrar en la sala y ver a los Arashi, Kei sintió una sensación extraña. Sintió que el corazón le daba un vuelco y latía más deprisa. Se empezó a poner nervioso.
-¿Estás bien? – le preguntó Daiki.
-Sí, Sólo estoy un poco acalorado. ¿No hace calor aquí?
-Si, la verdad es que sí – Daiki le contestó sonriendo.
Después del ensayo, los Arashi invitaron a los JUMP a celebrar la elección del nombre.
-Y, ¿quién es el lider? – preguntó Ohno - ¿Lo habéis decidido ya?
-Sí – contesto Yuya – el jefe se lo asignó a Yabu, que es el mayor y el que más tiempo lleva aquí.
Los JUMP y los Arashi estuvieron toda la tarde juntos, fueron al karaoke y también bebieron algún refresco. Todos estaban contentos; pero, por alguna extraña razón, Kei no podía dejar de sentirse nervioso.

Me encontraba durmiendo pacíficamente sin alterar el entorno social de algún individuo o ser vivo del ecosistema, o por lo menos no en esta dimensión.
*- No, su señoría… ese oso me robo… mis canastas de fresas
Si, hablo dormido… ese es mi mayor defecto
*- Si, el castor del rio de azúcar lo vio… exijo indemnización
Oigan!, no me culpen, me gustan las fresas, y el sueño era tan real, no sé cómo fue que desperté de él, sentándome de una en la cama y gritando…
*- QUIERO MIS FRESAS!!
Fue cuando note que ya era de día, tome mi móvil que estaba bajo mi almohada y vi la hora.
*- AHH!!, maldito despertador!!, tu trabajo es sonar fuerte para que yo me levante y diga “Genial día numero 62 de mi cautiverio”!!
Le reprochaba a mi móvil, al cual no le había funcionado el despertador esa mañana, me vestí lo más rápido que pude… después de una lucha a dos de tres caídas con mis calcetines, salí corriendo de mi habitación… no sin antes ver la puerta de la habitación frente a la mía.
Después de todo ese ya era mi segundo mes en esa prisión de máxima seguridad de cedro y seda, y… desde aquella vez… jamás volví a hablar con él, jamás trate de arreglar las cosas, mucho menos el… ya ni siquiera se molestaba por el hecho de que yo me sentara en el escritorio frente al suyo… simplemente me ignoraba y yo… hacia lo mismo, a veces, porque había días en los que por razones extrañas, las fuerzas del universo complotaban contra mí y me hacían estarlo buscando por toda “La prisión”, como un espía… y si no hacían eso, los planetas se alineaban y hacían que me lo cruzara hasta en el baño!, y aunque el solo me ignoraba y me pasaba de largo esas situaciones me llevaban a castigarme yo mismo en mi celda, sin probar alimento, por no querer cruzarme con mi carcelero.
Y tenía la costumbre de todas las mañanas pararme frente a su puerta, tal vez esperando a que el la abriera, cosa que nunca pasaba… no por lo menos hasta hoy.
Yo estaba a punto de pararme frente a su puerta cuando esta fue abierta por el, saliendo de lo más tranquilo… su mirada choco con la mía, pero no duramos ni 10 segundos mirándonos, cuando el aparto su mirada, dejando con la sensación más fría que mi cuerpo había sentido, incluso más fría que caer a un rio en pleno invierno.
Y me quede como vil estúpido viéndolo alejarse con su mochila al hombro… cuando lo perdí en el pasillo, fue cuando el hámster que hace girar la rueda para que a mi cerebro procesara la información, decidió hacer su trabajo y así fue como reaccione.
Si Yuto iba a penas a clases… eso quería decir que estábamos a la mitad de la primera hora… el siempre llega tardísimo, y si yo me quedaba ahí parado llegaría más tarde que él, así que corrí para llegar a la sala de torturas.
Llegue y pedí permiso al profesor de francés para entrar a su clase
*- Je peux passer S'il vous plait?
*- Bueno por lo menos alguien pide permiso para entrar, pase Yamada-san.
Entre al salón con la cabeza baja cuando oí una burla
*- Ay, acaso al bebe se le pegaron las sabanas?
Si bien mis problemas con Yuto aparentemente habían terminado, con Hiroki Ryuji habían empezado, desde la segunda semana que estuve en esa prisión, había dedicado su vida a fastidiar la mía, o por lo menos eso creía el que hacía, afortunadamente, algunas veces en las que el intentaba burlarse de mí, había usado aquel don tan valioso que todo integrante de mi familia poseía, el don de insultar a la gente idiota sin que esta se dé cuenta, o sea, el bendito sarcasmo.
*- A ti se te han quedado pegadas Hiroki?. –Dije sentándome en mi escritorio y sacando mi folder para escribir lo que estaba en la pizarra, mientras el chico solo me vio extrañado-.
*- Si eso te pasa, debes dejar de ver películas para adultos en la noche, o si no debes ir con la psicóloga, es malo que aun mojes tu cama en la adolescencia.
Y así era como el juego había cambiado a mi favor, escuche una pequeña risa detrás mío, pero al voltear solo estaba Yuto con la cabeza recostada en el pupitre y sus brazos usándolos de soporte, acaso se había reído de mi comentario?... eso hiso que de cierta forma me emocionara, sin notar que Hiroki ya estaba frente a mi enojado.
Yo solo voltee a verle y le sonreí
*- Lo lamento, no sufro de esos problemas, pero si quieres puedo ayudarte a conseguir el numero de algún psicólogo. –Le dije sin quitar mi sonrisa irónica-.
*- Tu maldito… -Levanto su puño justo-.
*- Hiroki-san!, me hace el favor de sentarse?, si no me veré en la penosa necesidad de mandarlo a orientación, y a lo que tengo entendido, una firma mas del orientador en su cardes y tendrá una suspensión.
Con esa amenaza de parte del profesor, Hiroki fue a sentarse no sin antes susurrarme un “Te comerás mi puño en el almuerzo”, no entendía el afán de ese idiota en fastidiarme… aunque tenía una idea.
En mi primer semana de clases, me encontraba platicando con Nakasuki Ameko, la sub-delegada de la clase, la chica me había parecido simpática y nos había tocado ser pareja en el proyecto de biología… pero a su idiota novio no le pareció la idea… quien es el idiota novio?, pues el mismo que me había amenazado hace algunos segundos, desde aquella vez, soy el blanco de Hiroki, y solo por el hecho de que me había tocado ser pareja de su novia en el proyecto de biología…
Mire el reloj de mi móvil, quería salir minutos antes del almuerzo para poder irme a mi celda y no tener que pelearme con el idiota de Hiroki, pero… era demasiado tarde, justo cuando vi mi móvil, el timbre del descanso sonó, el profesor salió del salón y no hubo nada de tiempo de correr, porque Hiroki y sus títeres a los que él llamaba “Amigos”, estaban alrededor de mi escritorio.
*- Lo prometido es deuda Yamada, espero que vengas hambriento porque mi puño será lo único que comerás hoy. –Me dijo retadoramente-.
*- Enserio?, yo que tenia antojo de una hamburguesa. –Le dije sin levantarme de mi escritorio-.
*- Que has dicho estúpido?. –Me dijo tomándome del cuello de la camisa-.
*- Como molestan. –Escuche la voz de Yuto, y todos los “amigos” de Hiroki y hasta el mismo voltearon a verlo-. No dejan a uno dormir en paz. –Dijo mientras se levantaba de su escritorio y se disponía a irse, pero se paro en el marco de la puerta-. Por cierto, Hiroki, espero que se arregle tu problema con las sabanas. –Dijo mientras salía del salón-.
Entonces si había escuchado mi comentario sarcástico en la clase de Francés… eso significaba que si había sido él quien rio… por alguna extraña razón eso me volvió a emocionar, y olvide la situación en la que me encontraba, pero el fuerte tirón, que Hiroki le dio a mi camisa me hiso recordarlo, así que volteé a ver a Hiroki y sonriendo le dije.
*- Mira!, tu mamá sobre en Titanic en el pasillo!!. –Y el estúpido me soltó buscando a su madre en el pasillo, cosa que me dio oportunidad de correr-. ESTUPIDO!!. –Grite mientras salía corriendo del salón.
*- MALDITO!!. –Dijo Hiroki empezando a correr tras de mí, cuando doble en la esquina de un pasillo, pude ver a Takaki y a Chinen esperándome cerca de las escaleras-.
*- Lo siento tengo problemas!, almorzaremos otro día!. –Grite mientras corría por un lado de ellos-.
*- Yama-chan!!, que pasa?!!. –Me grito Chinen-.
*- Soy prófugo de un reo!!. –Grite subiendo las escaleras-.
Chinen vio extrañado a Takaki, pero pronto entendió la situación, ya que Hiroki venia siguiéndome.
*- Ah, ya entendí. –Le dijo a Takaki para después esperar a que Hiroki pasara por un lado de ellos y ponerle de obstáculo su pie, haciendo que callera frente a las escaleras y se levanto mas furioso que antes y tomo a Chinen por el saco del uniforme-
*- El problema no es contigo Chinen!!. –Pero entonces Takaki lo aparto de Chinen-.
*- Agrediendo a tus compañeros de curso, Hiroki Ryuji?, a mi padre no le gustara eso, creo que la ultima firma de tu cardes aparecerá pronto. –Le dijo en forma de amenaza, después de todo, Takaki era el hijo del director y dueño del internado, ahora si comprendía eso de que era bueno ser amigo de alguien con “influencias”.- Aunque eso se podría arreglar si dejas esto por la paz.
*- Solo por esta vez. –Dijo Hiroki soltando el saco de Chinen y el pequeño solo le sonrió-.
Sin embargo yo seguía corriendo, pensando que Hiroki venia pisándome los talones, pero las escaleras estaban terminando, y solo había una puerta, así que me apresure a entrar por ella… pero irónicamente salí a la azotea.
El sol me pego de lleno en los ojos y eso me hiso perder la visión, pero recuperarla lo más rápido que puede así que cerré la puerta tras de mí con seguro y me recargue en ella, tratando de recuperar el aliento que por culpa de aquel idiota había perdido, fue cuando vi la cabeza de una persona asomarse detrás de una pequeña barda.
*- Ah, eres solo el “fisgón”. –Dijo con los palillos de comer en su boca-.
Ahí estaba Yuto… eso me hiso ponerme nervioso, y recordar algo de lo que había pasado la última vez que me dijo “Fisgón”, y el rubor se apodero de mis mejillas.
*- Que haces acá!!. –Dije acercándome y con cara de estúpido que hasta yo me doy pena de solo recordarla-.
*- Armas nucleares que no ves?. –Me dijo mientras me mostraba su almuerzo-.
*- Oh, pensé que estabas tratando de dominar el mundo. –Le dije siguiendo el sarcasmo-.
*- Oh no, eso viene después de las armas nucleares y el ataque naval a Estados Unidos
*- Oh, tienes todo planeado
*- Si, y tú me interrumpes, estoy en la parte más importante del plan, así que si te vas no me molestarías.
*- Lo siento pero soy perseguido, así que este es el único lugar en el que puedo estar por ahora, te puedo ayudar a hacer las bombas.
*- No, trabajo solo.
Me senté por un lado de el, en mi pecho comencé a sentir la sensación de un contador regresivo de algún tipo de detonador, ya que mi corazón latía tanto que enserio parecía que iba a explotar.
*- Si, claro, siéntate. –Me dijo algo molesto-.
*- Gracias. –Dije viendo a la nada-.
*- No hables, has como que no estoy acá y yo hare lo mismo, así todos seremos felices. –Me dijo volviendo a comer de su almuerzo-.
*- Es por esto que hay ocasiones en las que no te encuentro a la hora del almuerzo. –Pensé en voz alta-.
*- Que parte de “No hables, has como que no estoy acá y yo hare lo mismo” no entendiste?, que acaso no quieres ser feliz?.
Fue cuando me di cuenta que había dicho en voz alta mi pensamiento, ahora tal vez pensaría que lo perseguía… aunque a veces solo lo hacía con la mirada… pero igual!, no era bueno que él se enterara de ello y ahora había metido la pata, pero bien adentro y para colmo en el lugar en donde la metí había una goma de mascar que me impedía sacarla… así que me puse más tenso y comencé a sudar como quinceañera a horas antes de bailar su vals.
*- Siempre almuerzo acá. –Me dijo fríamente-.
*- Y porque siempre almuerzas acá en la azotea?. –Pregunte curioso-.
*- Es lo más cerca que hay acá del cielo
*- Del cielo?, quieres estar cerca del cielo?
*- Si
*- Porque?
*- Preguntas mucho fisgón. –Me dijo sin voltear a verme-.
*- Lo siento. –Dije mientras bajaba la cabeza-.
*- Igual, contestare… hice una promesa, prometí almorzar siempre con una persona, pasara lo que pasara
*- Ah sí?, y ella?
*- Lo más seguro es que este haya. –Me dijo mientras apuntaba al cielo-.
Me hice el tonto, supe a quien se refería, pero ya no quise preguntarle más, no quise ser más imprudente de lo que había sido, si bien decía mi tía, que a mí nadie me ganaba en imprudencias… estuve todo el almuerzo ahí sentado, sin dirigirle la palabra, pero temblando más que un perro chihuahueño… en cierta forma me intimidaba su presencia, o más bien ya no sabía si era intimidación o emoción por estar ahí, a su lado, a pesar de no hablar nada… lo miraba de soslayo de vez en cuando y el solo estaba concentrado en su almuerzo y cuando lo termino se concentro en quien sabe qué cosa, pero esta frente a él ya que solo miraba a ese lugar… tenía una mirada tan serena, tan intrigante, tan misteriosa e interesante… me atrevo a decir que era seductora e incitante… pero tenía algo mas, estaba llena de algo, se reflejaba algo de soledad y tristeza, tal vez?…
Sin embargo en mi despertaba la enorme curiosidad de saber que pasaba por su mente… sin duda no era la construcción de armas nucleares ni ataques navales a Estados Unidos.
El timbre que indicaba el fin del almuerzo y el nuevo inicio de torturas, se hiso oír, así que me levante rápido de ahí, seguía nervioso, quería salir de ese lugar rápido, me hacía sentir incomodo, sacudí un poco mi ropa y tome la manija de la puerta de la azotea y abrirla para poder escapar del lugar en el que me había refugiado, pero justo cuando estaba a punto de hacerlo, la de Yuto se poso sobre la mía… Este tipo tenía un extraño fetiche de tomar mi mano justo cuando estoy a punto de hacer algo importante para mí!!!.
Me volteé algo sobre exaltado y Yuto lo único que hiso fue aprisionarme entre su cuerpo y la puerta, de nuevo esa situación, es que acaso estoy pagando el Karma de mis vidas pasadas?!!.
*- Que te pasa?!!. –Le dije exaltado-.
*- Tienes la mala costumbre de siempre cruzarte en mi camino.
Me dijo al mismo tiempo que se acercaba su rostro al mío y por inercia yo cerré mis ojos, sintiendo su cercanía, tanta que puedo decir que reparaba el aire que el exhalaba, atontándome un poco cuando sentí sus labios rozar mi mejilla, haciéndome suspirar cuando sentí aquellos labios sobre esta. Yo seguía sin abrir los ojos y el ahora bajaba hasta mi cuello.
*- Déjame, pervertido. –Dije con débil voz-.
Y fue cuando sentí sus labios y lengua en mi cuello, mientras se pegaba más a mi cuerpo y subía sus besos hasta mi barbilla, separándose escasos centímetros de mi rostro hablando cerca de mis labios.
*- Y por cruzarte en mi camino ganaste mi odio.
Esas palabras me hicieron abrir los ojos sorprendido y estaba a punto de gritarle que me dejara que era un pervertido, y que yo también le odiaba. Pero justo cuando la abría para articular aquellas palabras, el la aprisiono con la suya, introduciendo su lengua instantáneamente en mi boca, me sorprendí, primero me odia y ahora me besa!!... sin embargo, en el momento en el que debí de mostrarme renuente y aventarlo lejos de ahí… correspondí su beso, entrelazando mi lengua con la suya y moviendo mis labios a su ritmo que aunque esta era la segunda vez que los probaba me habían formado cierta adicción a ellos… el aire se estaba haciendo necesario en ambos así que nos separamos por una escases de segundo y fui yo quien volvió a buscar su boca, y él me correspondió inmediatamente, pegándome más y sujetando mi nuca, el aire volvió a necesitarse y dejo de besarme, mas no se separo demasiado de mi y hablo con la respiración entrecortada.
*- Y… por tu bien… deja esa mala costumbre.
Después de esas palabras fui a dar directo al suelo, ya que Yuto había abierto la puerta en la que yo me encontraba recargado, el se detuvo del marco de la puerta y yo lo voltee a ver asustado.
*- Jamás te vuelvas a cruzar por mi camino. –Me dijo desde el marco de la puerta y luego me paso por un lado, dejándome ahí tirado en el suelo, maldito tipo, no tenia lado!!, me fastidio demasiado, así que me fui enojado al salón… quien se creía este estúpido?!... primero un “Te odio”, y luego un beso y para terminar un “No te cruces en mi camino”, no hacía más que confundirme más de lo que ya estaba!!.
*-*-*-*
Yuto bajo de la azotea, mientras aquel nudo en su garganta se volvía a formar, así que haciendo caso omiso de sus clases se fue corriendo a su habitación, en este momento no quería ver a nadie, y menos a ese chico que lo confundía demasiado y que lo odiaba por eso, por confundirlo, por hacerle pensar cosas extrañas cuando el solo debía pensar en Keito… aunque él hubiese muerto, sus pensamientos solo debían pertenecerle a él y nada mas a el, y ahora odiaba a ese chico por entrometerse en eso…
Llego a su habitación y cerró la puerta tras de sí, resbalando por ella hasta caer al suelo, al mismo tiempo que aquellas lagrimas que había contenido desde que bajo de la azotea brotaban de sus ojos.
*- Perdóname, enserio perdóname, te estoy fallando. –Decía llorando mientras escondía su cara entre sus manos-. Yo solo debería pensar en ti, perdóname Keito, perdóname!, no lo volveré a hacer!, no lo volveré a besar… no debo!!
Ahora lloraba más que desconsolado, devastado… no podía concebir la idea de que alguien apartara a Keito de sus pensamientos, nadie debía hacerlo… él había prometido estar siempre con él, y eso lo cumpliría.
Al pasar de los minutos de llanto, el cansancio lo venció quedando dormido aun con rastros de lágrimas en sus ojos y mejillas.
*-*-*-*
Llegue al salón y Yuto no estaba!!, eso me hiso enojarme más, ahora se escondía o que carajos!, me senté de demasiado mal humor en mi escritorio.
*- Yama-chan ocurre algo?
*- No peguntes nada Chinen, enserio no lo hagas. –Le dije fríamente-.
*- Ok. –Dijo y después se volteo-.
No hubo un minuto en el que no dejara de pensar en el estúpido de Yuto y su estúpida acción en la azotea… y lo peor es que aun tenía el sabor de sus labios sobre los míos, en mis labios aun había huella de sus besos y eso me molestaba aun más.
Definitivamente ese tipo me iba a tener que escuchar y me importaba poco que me haya dicho que no me volviese a cruzar en su camino.
Así que en cuanto termino la fastidiosa clase de Historia, salí de ahí y me dirigí directo al edificio de dormitorios, si Yuto no estaba en el salón, estaba en los dormitorios, así que llegue a su habitación y volví a pararme frente de aquella puerta.
*- “Vamos Ryosuke, ya has llegado hasta acá, ahora tienes que entrar y decirle a ese tipo raro que tu también lo odias y que ni se atreva a volver a tocarte o hacerte algo porque lo demandaras por acoso sexual, dile que tus padres son influyentes y que harás todo lo posible para hundirlo”
Me di animos a mi mismo, y después de eso, ni siquiera me moleste en tocar la puerta, simplemente la abri, y para mi suerte no tenia seguro, asi que entre a lo salvaje.
*- Tenemos que hablar Nakajima!!!. –Grite en la habitación, sin embargo… solo vi a Yuto dormido sobre su cama… el dormía demasiado, inclusive mas que yo, y eso era decirse demasiado-.
Mi coraje era mucho asi que estaba dispuesto a despertarlo, me acerque a su cama, pero… en el momento en el que vi su rostro, me detuve… parecía un poco inchado y por sus mejillas había rastros de lagrimas… había estado llorando?.
Aparte mi vista de su rostro, y examine aquella habitación… era un poco más grande que la mía, y estaba mucho más ordenada, sus libros, lápices, todo estaba perfectamente acomodado. De pronto mi llamo la atención un retrato que estaba sobre el buro al lado de su cama, debajo de el había un sobre, algo arrugado y viejo, en el que se podía leer con muy bonita caligrafía “To Yuto:”
Tenía el defecto de hablar dormido y de sacar algunas bromas estúpidas… pero mi mayor defecto era, como decía Momo-chan, “Meter mi nariz junto con todo y cachetes en lo que no me importa”… aunque yo lo llamaba “Curiosidad Humana”, así que tome aquel retrato junto con el sobre.
En el retrato estaba Yuto, abrazado de otro Chico, bastante atractivo y los dos se veían felices… Yuto tenía una hermosa sonrisa… nunca antes la había visto, pero… me gustaba aun mas que su expresión de misterio y soledad.
Voltee el retrato y tenia las iniciales “K&Y”, y una línea debajo de ella que decía. “El mejor año de mi vida, Gracias por cruzarte en mi camino”. Volví a dejar el retrato sobre el buro, pero proseguí a abrir aquel sobre y sacar lo que parecía ser una especia de carta y comencé a leerla.
“Happy anniversary sweetheart!, You don't understand what he says here, so stop writing in English and I'll give you thanks for this time…
Empezamos jugando a un amor, que no era real y tu y yo lo sabíamos. Recuerdas esos bellos momentos?. Aquí estamos a poco de cumplir un año… un año de que? de caminar juntos… a un año de besos, pasiones, de viajes, de aventuras, de risas y llantos. Un año en que hubieron cambios favorables para los dos… un año de regalos inmensos para mi corazón. Tal vez no te he dado mucho de lo que verdaderamente te mereces.
Pero te doy lo que soy y lo que te amo, te doy lo que era y lo que tu hiciste de mi, no por que haya cambiado, si no que reconocí los errores que de mi te hacían mal, para hoy seguir a tu lado… En ese lugar donde me siento vivo… y por ello… sin miedo puedo decirte que TE AMO.
Atte: Okamoto Keito”
La carta estaba un poco borrosa, tenia algunas palabras corridas, como si hubiese caído gotas de agua sobre ellas… no puedo explicar bien lo que sentí en mi pecho, pero fue una sensación bastante incómoda, dolorosa tal vez…
Puede que hayan sido por las palabras escritas en aquella carta… o por el hecho de que me di cuenta que aquel chico llamado Keito, amaba a Yuto… y al parecer, eran más que amigos…
*-*-*-*-*
*- Ves!!!, te lo dije!!!, algo raro había ahí con Keito y Nakajima!!!. –Me dijo mi prima, la que ya tenía tiempo escuchando mi relato de esa semana-.
*- Si
*- No luces muy contento Yama-chan… afecta tanto?
*- De que hablas?!
*-… Si, o sea… crees que esto afecte demasiado tu relación con Nakajima, he oído que no se puede luchar contra los fantasmas…
*- Momo-chan!!, deja de hacerte ideas erróneas!!, Yuto y yo no somos nada!!, el me odia y por lo tanto yo lo hare también!!!
*- El te hace “Eso” y tu te dejas!, y quieres que no me haga ideas!!
*- Deberías de dejar de leer esas cosas raras en la computadora!
*- Se llaman fics!, y no solo los leo, también los escribo!
*- Pues esos “Fics” están afectado tu cerebro…
*- El afectado acá eres tu!, que no quieres reconocer que Nakajima te gusta!, que a pesar de ser un chico te gusta!, y que te dolió saber que el amaba a ese chico Keito… oye como dijiste que se llamaba?
*- Okamoto Keito…
*- Me suena… pero no se donde!
*- Si, a mi igual, pero tampoco se exactamente de donde.
*- Bueno, aca el punto es, que dejes la negación!, y aceptes que Nakajima te gusta.
*- Momo-chan!. –Estaba a punto de contestarle a mi prima pero el sonido de su móvil me interrumpió.- No vas a contestar?
*- Es un mensaje. –Me dijo mientras abría su móvil y leia el mensaje, para después tirar el móvil a la cama-.
*- Y A MI QUE ME IMPORTA!!!!. –Grito al móvil-.
*- Oye!, que te pasa, el móvil no tiene la culpa. –Dije mientras lo tomaba de la cama y comenzaba a leer el mensaje que le había llegado-. “Faltaste a mi clase!!, es la segunda vez en la semana, te gustara saber que mañana hare un examen de lo que se vio en esta última clase ^^ … y si lo repruebas tendrás que quedarte en asesorías~, por cierto, acabo de comer pastel de chocolate y tú que has comido M-O-M-O- CHA~N!! =3”- Y venia adornada con un emoticón de un perrito con moñito-.
*- Quien te mando este mensaje Momo-chan!. –Le dije en tono de burla-.
*- Mi profesor de literatura.
*- TU PROFESOR!!!, de cuando acá los profesores te dicen “Momo-chan”!!, si soy el único que te dice así!!.
*- Si, lo se, pero este tipo es nuevo y tu sabes cómo soy con los profesores nuevos!, los trato de sacer de sus casillas, para que así vayan a llorar a la dirección y eso!, y este iba a ser el profesor llorón numero 6!!!, pero… no fue así!!!... me hace la vida imposible!!
*- A que te refieres con la vida imposible?
*- Me burle de el cómo lo hago con todos!, pero el se burlo de mi!, le hise una broma y el me la regreso!!
*- Jajajaja, asi que este no cedió…
*- No. –Me dijo molesta cruzando sus brazos-. Y lo peor es que enfrente de toda la clase me dice “Momo”, porque dijo que si tuviera un perro asi le llamaría!!!!!
*- Jajajajajajajajajajajajaja
*- No es gracioso!!, lo odio!!!!!!
*- Te gusta!
*- NO!!!!!
*- Vamos Momo-chan!, te gusta tu profesor de Literatura!, tu y yo sabemos que siempre te han gustado mayorsitos… eres una asalta asilos!!
*- Como sea!!, pero este no me gusta!!, no lo soporto!
*- Ah si?, y porque tienes su número móvil y él, el tuyo?
Mi prima ya no respondió nada
*- Parece que la negación de sentimientos viene de familia. –Le dije mientras salía de su habitación-.
*- Oye espera!!, tienes que contarme que mas paso con Nakajima y tu!!!!!!!
*- No pasa nada entre Yuto y yo!!. –Le grite desde el pasillo-
No pasa nada entre Yuto y yo… pero… que pasa conmigo?.