martes, 15 de enero de 2013

áMaMe Final Parte 1

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hi chicas aquí yo de nuevo jojojo.... les traigo por fin el final de ámame y como esta de moda eso de dividir los finales pues también yo jajaja, no, no se crean es solo que esta largo el capitulo así que mejor lo divido y aun no termino la otra parte jeje. espero que les guste. - ¡¡Nooo!!- grito con todas mis fuerzas removiéndome entre las sabanas con desesperación, abro los ojos y me encuentro con que ya ha amanecido, respiro profundamente limpiando el sudor de mi rostro con la manga de mi pijama. Poco a poco me incorporo, me quedo contemplando el lugar en el que me encuentro, me siento un poco desorientado y miro mis manos que tengo apoyadas sobre mis piernas, esas dos líneas gruesas que están sobre mis muñecas duelen, no por la herida en sí, si no, porque se quedaron profundas en mi corazón y aunque intente ocultar las cicatrices de aquel día es más que evidente que jamás lo podre hacer. - Estas bien – escucho tu voz y de inmediato volteo a mirarte. Ese semblante de preocupación me duele, pero no puedo hacer nada, es más, me da vergüenza que te preocupes por mi después de lo que hice. - Si, es solo que…- miro de nuevo mis manos y las oculto bajo las sabanas. Me da encogimiento mostrarlas. - ¿Otra vez la misma pesadilla?- Asiento con la cabeza. - no te preocupes, ya son menos recurrentes- sonrío mirando hacia el ventanal. - Algún día lo superaras y yo te ayudare a lograrlo- sonreí ante ese reconfortante alivio, te acercas a mi sentándote aun lado y tomando mi rostro acercas el tuyo dedicándome un beso tierno. Sonrío pues es lo único que en esos momentos puedo ofrecerte. - Vino de nuevo – dices poniéndote un poco serio levantándote de la cama. - ¡Ah sí!, y que quería- lo pregunte porque si, pues la respuesta era obvia pero quería escucharla de todas formas. - Hablar contigo- No respondí a eso, me levanto de la cama buscando mis ropas para cambiarme de atuendo. - - A un no puedo hablar con él, no tengo el valor suficiente – digo rebuscando entre mis cosas sin saber a ciencia cierta qué es lo que busco. - Deberías hablar con él y terminar con esta situación. Uno de los pasos para perdonar es escuchar todo- - Lo sé pero..- mis ojos repentinamente se llenan de lagrimas -siento miedo, mucho miedo de escuchar toda la verdad, de terminar odiándolo de verdad, y temo mas, el caer de nuevo en sus juegos- Te acercas a mí abrazándome por detrás. Cierro mis ojos sintiendo ese calor que emana de tu cuerpo, comienzas a besar mi cuello y a deslizar tus manos por mi pecho. - “qué es lo que quieres-” me pregunto cuando me doy la vuelta para mirarte – “acaso lo mismo que Inoo, solo sexo”- me acerco a ti y aferro tus labios con desesperación, ingresando mis manos bajo tu camisa. Araño tu espalda. Correspondes a cada sádico beso y me queda claro que lo único que deseas al igual que Inoo es mi cuerpo. Me despojo de mi ropa exponiéndote mi cuerpo desnudo, me recuesto sobre la cama llamándote para que de una buena vez terminemos con todo esto. Sí este es el precio que debo pagar porque me des alojo en tu casa, estoy dispuesto a pagarlo. Te acercas recostándote sobre mi cuerpo, besándome entre los ojos - ¿Cuánto daño te ha hecho?- dices hundiendo tu rostro en mi pecho abrazándome por la cintura Esas palabras son tan dolorosas que no puedo controlarme y las lágrimas caen sin poder detenerlas. - ¿Cuánto daño permitiste que te hiciera?- me abrazo a tu cuerpo con desesperación.- Ese día me imploraste porque te amara, estoy dispuesto a arriesgarme, pero necesito que ese fantasma llamando Inoo Kei desaparezca de aquí- dices separándote de mi poniendo tu mano en mi cabeza- y sobre todo de aquí- repites la acción pero ahora pones tu mano en mi corazón. Cierro los ojos mostrándome de inmediato tu imagen, me levanto y te abrazo como hace años no lo hacía. Me dedicas otro beso, es un beso tierno, sin lujuria, solo un beso en donde me entregas el corazón. - Yo no quiero tener sexo contigo… - dices acercándote a mi oído- yo, quiero hacerte el amor- Esa palabra hace que mi corazón palpite fuertemente, te acercas y abrazándome por la cintura deslizas tus manos por mi piel desnuda, me dedicas un beso tierno mientras tus dedos se enredan en mi cabello alborotándolo, tus besos se encaminan por mi oreja pasando por mi cuello, es una sensación muy diferente y reconfortante. Lentamente comienzas a desvestirte, pero no hay prisa, no hay apuro. Al terminar te encimas en mi acariciando y besando cada parte, mi cuerpo reacciona a tus caricias, poco a poco puedo sentir como un calor recorre mi ser, deslizo mis manos por tu abdomen hasta llegar a tu miembro y lo estrujo con fuerza, puedo escucharte gemir. - De esa forma no- me dices al tiempo que me pones boca abajo y te encimas sobre mis glúteos. Tomas mi mano juguetona y la colocas a lado. Comienzas a friccionar tu cuerpo contra el mío, puedo sentir tu miembro rozar mis glúteos y de inmediato mis muslos se tensan, tu respiración sobre mi nuca hace que se me erice la piel, es algo que no había sentido, son sensaciones que jamás había tenido, pero aun así, aunque este disfrutando este momento no dejo de pensar en ti. Tiernamente vuelves a ponerme boca a arriba y ahora inicias besándome el cuello, tus manos exploran cada parte de mi cuerpo y tus suaves dedos se resbalan agiles por las zonas más sensibles de mi cuerpo. Tu lengua húmeda y caliente se desliza por mi pecho, detienes unos instantes tu camino y exploras esa zona con fervor, tu lengua encuentra el punto exacto en donde lanzo el primer gemido pues te has prendido de mis pezones: uno lo está jugando tu lengua y el otro tus dedos lo han comenzado a masajear. Mi cuerpo al igual que el tuyo está cubierto por un manto perlado que demuestra lo ya tan excitados que estamos, sigues tu recorrido adentrando una mano bajo mi cuerpo palpas mi entrada con tu dedo, lo delineas para después presionar un poco. -¡uhm!- gimo apretando mis glúteos al sentir ese sutil contacto. - ¿se siente bien?- me preguntas con tu dedo empujando mi zona para poder entrar - ¡uhmm si! – gimo agarrándome de las sabanas y de inmediato abro mis piernas para que puedas adentrarte en mi. Tu dedo lo siento húmedo cuando ya está dentro, comienza a moverse dando pequeños círculos mientras mis caderas empiezan a agitarse sin que pueda controlarlas, al ver aquello introduces otro dedo haciendo más rápidos los movimientos circulares, la excitación es muy grande y sintiendo mi miembro ponerse como un asta. Comienzo a masturbarme mientras siento como tu dedo ingresa hasta el tope apretando zonas erógenas de mi ser. - ¡ahh! Sho- grito cerrando los ojos aparentando con fuerza mi miembro, para después morderme el labio y mostrar en mi rostro lo excitado que me encuentro. - ¡ahh Sho! ¡AHHH SHO!, ya por favor ya... hazlo- Siento tu cuerpo encimarse en mi y acercando tu boca a la mía me das un tierno beso, al tiempo que sacas tus dedos de dentro de mí, te alejas nuevamente y abriendo mas mis piernas posicionas la punta de tu duro miembro en mi ansiosa entrada, levantas un poco mis caderas para poder penetrarme suave, deliciosamente y de una sola vez hasta el fondo. ¡hmmm daiki!- te escucho gemir mi nombre y eso me estimula mas. Lo puedo sentir dentro, puedo sentir friccionarse en mi cavidad y deslizarse ágilmente sin causarme daño alguno, llegas hasta lo más recóndito de mi interior y una oleada de gemidos pronunciando tu nombre hacen que comiences con las embates, primero suaves como no queriendo lastimarme pero en cuanto mis gemidos se hacen cada vez mas llenos de lujuria, comienzas a embestirme febrilmente, tus movimientos son rápidos y hay ocasiones en que no puedo seguirte el ritmo. Levantas mi cuerpo quedando sentado sobre ti mirándote a la cara, tus cabellos se han pegado a tus facciones y yo delicadamente los retiro para poder mirar ese rostro lleno de placer, detienes el meneo y me dedicas un beso delicioso, me abrazo a ti dándote a entender que puedes seguir y de nuevo comienzas con las estocadas que en esa posición se hacen más profundas y certeras. Mi miembro se fricciona con tu cuerpo al estar tan cerca, es maravilloso esto que estoy sintiendo, es tan hermoso sentirse amado que mis lagrimas comienzan a salir deslizándose por tu espalda desnuda. Estoy llegando al clímax - ¡ahhhh! ¡ahhhhh!, mmm shoooo- grito al sentir esa explosión en mí y expulsar mi semilla en nuestros cuerpos. Aun cuando mi cuerpo ha estallado de placer, tus embestidas siguen creando placer en mi, sigues y sigues cada vez más profundo hasta que sintiendo que llegaría el clímax, das la ultima estocada penetrante, fuerte y deliciosa derramando dentro de mi toda tu esencia, es caliente y hace que me pierda por un momento. ¡ahhhhhh Daiki!- gritas mi nombre abrazándome con fuerza al terminar de expulsar todo. Nuestra respiración es agitada, el sudor ha pegado los cabellos a nuestro rostro y el brillo que emana de nosotros está mezclado con la escancia del amor y del sexo. Sigo abrazado a ti, aspirando todo de ti, fue algo maravilloso, algo que nunca creí que existiera. Así que esto es lo que llaman hacer el amor; ahora lo entiendo es hacer sentir al otro todo el amor que puedes ofrecerle y no entregar todo sin recibir nada a cambio. Lentamente me separas un poco para poder mirarme, mis mejillas puedo sentirlas arder de la vergüenza por haber gemido tu nombre incontables veces, pero esos ojos que me muestran todo el amor que me has entregado hace que ya no me sienta así. Deslizas tus manos por mi espalda, sonriendo al notar que mi cuerpo reacciona de nuevo. - Te amo- escucho de tus labios y siento un dolor en el pecho- te amo- vuelves a decir haciendo que las lagrimas broten de mis ojos – -¡¡No!!- digo hundiendo mi rostro en tu cuello- no debes amarme, Porque yo- te abrazo con fuerza pensando que así tal vez desaparezca ese dolor – porque yo…. - Hare que me ames- dices alejándome de ti- hare que llegues a amarme incluso más de lo que amas a Inoo- me recuestas de nuevo sobre la cama y dándome otro beso te recuestas al lado mío. - Duerme- me dices atrayéndome en un abrazo. Me quedo mirando hacia la ventana, que es amar, que es esa palabra pues ni yo mismo se que significa, al sentir esto con Sho estoy llegando a pensar que tal vez nunca he amado a Inoo y que solo fue al igual que él, solo lujuria por tener ese cuerpo, por sentirme poseído por él. Mi mente es un torbellino de ideas, siento que lo traicione al entregarme a Sho, siento que estoy fallándome por haber cedido. - “Volverías a poseerme” Inoo” si sabes que ya soy de otro” mejor dicho - “te importaría saber que ya fui de otro”- Han pasado tres meses desde aquel deplorable día, aun pudo escuchar los gritos de terror de Sho al vernos ahí tirados, aun pudo oler la sangre que brotaba del cuerpo de Inoo y se fundía con la mía y, aun puedo escuchar mis propios gritos. Sigo preguntándome ¿cómo es que terminamos en eso?, ¿cómo es que mi mente se turbo a tal grado de lastimarte y sobre todo de lastimarme a mí?, pero de las preguntas que seguramente nunca tendré respuestas ¿Por qué nunca pudiste quererme? ¿Por qué llegamos a esos extremos? ¿Por qué te amo tanto?, he estado yendo a psicólogo en estos últimos días, ¿para qué? no lo sé, lo único que hace es que me sienta peor de la que ya me siento, sus palabras frías y doloras hacen que crea que he sido un estúpido, un perdedor, un idiota. Lo único bueno que he escuchado de su boca es que debo de ir a hablar con él, que debo de ir, parar la cara y terminar con esa unión que enferma mi corazón. Quisiera desaparecer de este mundo, irme desvaneciendo poco a poco hasta que ya no quede nada, ni siquiera el recuerdo de lo que algún día fui. Sumirme en un letargo en donde el sufrimiento no pueda alcanzarme, en donde tu, no puedas llegar. Hoy hace tres meses que comencé a levantar los pedazos de mi alma rota, que comencé a reestructurar mi vida lejos de ti. Tengo miedo por lo que me este deparando el futuro... Deslizo mis manos por la cobertura de la cama buscando tu cuerpo, pero te has ido. Con pesadez me levanto cubriendo mi cuerpo con la sobre cama y camino hacia la ducha. Hace frio, mi piel se eriza al contacto con el agua sintiendo como Las diminutas gotas de agua recorren veloces cada centímetro de piel… ********************************************* ¿Como es que he llegado hasta aquí? Miro la enorme puerta que muchas veces cruce... Quiero verte, tan patético soy que aun ansió estar cerca tuyo..., camino en rededor buscando la ventana de tu cuarto, mi corazón se agita al haberla hallado… me recargo sobre el árbol que hay detrás… que es lo que espero, que es lo que busco, pero mi pregunta es contestada cuando tu figura aparece detrás de la ventana. Mi corazón se acelera aun mas, me escondo tras el árbol como un ladrón asechando a su presa. Tonto por estar así de nervioso al verte. - Podría acostumbrarme rápido a este lugar- oigo una voz proveniente de la misma habitación- me escondo mas al ver como un chico se te acerca por detrás. - ¿Y que es lo que te detiene?- le dices sonriendo - que no muchas veces me dijiste que te encantaría dormir en esta habitación. - Si, pero no se- dijo también saliendo al balcón, le miro bien, es un chico muy apuesto, te sonríe tiernamente y tu pareces corresponderle. Siento de nuevo ese mismo dolor de meses atrás, tan rápido te olvidaste de mi, tan poco valía para ti que ya hay alguien que ocupa tu cama y sobre todo tu vida, tal vez sea egoísta pues yo he hecho lo mismo, pero yo lo hice para olvidarme de ti y tu, por lo que veo es solo para calentar tu cama. Espero a que se retiren de la ventana para poder salir, mi labio tiembla, mis manos tiembla, tengo ganas de gritar a los cuatro vientos que estoy celoso, que me muero de rabia al ver que me has cambiado. Salgo de ahí como puedo, mi pecho duele, no puedo apartar de mi esa imagen de ti y el y siento mas rabia aun. Entro como bólido en la casa, paso por la sala observando que estas platicando con otra persona, escucho mi nombre pero no tengo deseos de hablarte y corro a mi habitación. - Daiki- me vuelves a gritar ya cerca de mi cuarto - ¿estas bien?, te noto angustiado, -¿paso algo?- Ahí va de nuevo, porque debe de sentirse como mi psicólogo particular, porque debe de conocerme tan bien. - Mejor regresa con tu amiguito que debe de estar esperándote en la sala- comienzas a sonreír. - Debo suponer que son celos- Sho sonríe aun mas y eso me descoloca. - Por favor sentir celos de ti, no Sho, lo único que quiero es que te encuentres a alguien y me dejes en paz eso es lo que quiero- tu sonrisa de inmediato se apaga y muestras una de total incomprensión- crees que porque ya lo hicimos me voy a enamorar de ti, no seas tonto, pero te aseguro que…- poco a poco me voy acercando a ti, levanto mi mano para rozar tus mejillas y acercar mi boca a la tuya- …vendrás a mi cuando yo quiera- y sello esas palabras con un beso. Intentas soltarte pero me aferro con mayor fuerza a tu cuello y terminas cediendo a mis besos. Ingresas tus manos atreves de mi ropa y acaricias lentamente toda piel, sonrió complacido al ver lo que puedo hacer contigo, al notar lo que puedo provocar en ti y sin mas que hacer te alejo para escabullirme en mi habitación. Al entrar en la misma es como si me hubiera regresado la cordura y siento un gran remordimiento por lo que acababa de suceder, escucho un suspiro mezclado con tristeza y me siento aun peor. - Puedo pasar- digo al cabo de unas horas preocupado de tu reacción, pero eso es lo me gusta de ti que no tienes el alma negra- - Claro- me dices haciéndome una seña para que me acerque. Esa sonrisa hace que mi mundo se calme, también sonrió y camino hacia ti- - ¿Tienes mucho trabajo?- - Mmm solo un poco, estaba checando los vuelos a tokyo- - ¿Te vas a ir de viaje?- mi voz sonaba preocupada - Será por una semana, no te preocupes - Una semana- repetí asustado, la sola idea de permanecer solo me aterraba, que iba a hacer solo con el recuerdo de Inoo en mi mente, teniéndolo tentadoramente a unos pasos de mi, no, no podía ser. - ¿Te gustaría ir conmigo?- alcé la mirada agradecido por escuchar esas palabras que no tuve que pensarlo mucho. - Si, te acompaño- expresé realmente aliviado y agradecido. - El viaje no se realizara en estos días, sino hasta casi un mes, pero debo de apartar el vuelo. - Por mi esta muy bien, ¿y a que vas?- - Es un congreso para inversionistas van a ir muchas personas- - Oh, me parece bien- dije sin tomarle mucha importancia - ¿Estas seguro que quieres ir? Lo mire extrañado por la insistencia- claro que quiero acompañarte, será una buena distracción. Solo pude notar como la expresión de Sho se ensombrecía un poco.

1 comentario:

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